LOS PRIMEROS DAÑOS MARÍA EN PR: VENTANAS ROTAS, TECHOS VOLADOS Y ÁRBOLES CAÍDOS

miércoles, 20 de septiembre de 20170 comentarios

SAN JUAN, Puerto Rico (20 Septiembre 2017).- Cuando el ojo del huracán María no había ni siquiera tocado tierra en Puerto Rico, boricuas de la mitad este de la isla hablaban del “viento aterrador” que había volado ventanas, techos y obligado a vecinos de edificios altos y casas terreras a refugiarse en los baños de sus casas.

La fuerza del viento del huracán María, que a su llegada a la isla tenía vientos sostenidos de 155 millas por hora -un ciclón de categoría 4-, arrasó en Guaynabo con el techo de zinc de algunas estructuras y arrancó ventanas en edificios de Santurce y Hato Rey.

En Guaynado, la cámara de video de El Nuevo Día, que transmite desde los techos de la redacción muestra el embate de María sobre la vegetación de la isla. Ramas quebradas y árboles caídos son parte del saldo. 

A las 6:20 de la mañana, al tiempo que el ojo de María entraba a suelo puertorriqueño por Yabucoa, lejos de allí, en Barceloneta, ya se habían caído las dos torres de telefonía celular que hay en ese municipio, indicó a ElNuevoDia.com una fuente que trabaja en esa industria.

Algunas proyecciones meteorológicas estiman que el huracán saldría, precisamente, por ese municipio de la costa norte del país.

En Hato Rey, un vecino del condominio El Duero reportó que tanto la puerta de cristal del balcón como varias ventanas de seguridad de su apartamento volaron por la presión y la fuerza del viento, lo que lo obligó a buscar refugio en el área de ascensores del piso 10 en el que se encuentra.

En Santurce, por otra parte, se reportan daños en el complejo La Ciudadela, donde varios vecinos se refugiaron en los pasillos de los edificios ante el avance de María.

En Miramar, otro barrio de la capital, varios residentes del condominio Hilltop -localizado en la parte más alta de esa zona- bajaron de sus apartamentos hasta un salón habilitado como refugio en el vestíbulo del edificio luego de que explotaran cristales en sus apartamentos o por temor a la fuerza de los vientos, que amenazaba con arrancar puertas y ventanas, incluso protegidas por tormenteras.

En las redes sociales, a través de llamadas telefónicas y mensajes de texto, los ciudadanos describían el zumbido del viento como “aterrador” o “espantoso”, y alertaban de que en edificios multipisos se sentía un “temblor”, lo que algunos achacaban al movimiento normal de estas estructuras al enfrentar el batir de los vientos huracanados.


El agua también comenzaba a provocar estragos. En la cooperativa de viviendas El Alcázar, en Río Piedras, a varios vecinos de pisos bajos se les inundaron las casas y la planta eléctrica que nutría al edificio se apagó. Esto fue a las 7:00 de la mañana, cuando faltaban por lo menos unas ocho horas de vientos huracanados en la zona de San Juan.
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