Tiene Brasil la capacidad para recibir citas
multitudinarias como serán el Mundial de fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos
2016? Las pericias policiales sobre el incendio desatado en la medianoche del
sábado en la discoteca Kiss recién están comenzando, pero los primeros
testimonios de sobrevivientes parecen bastarle a la FIFA para hacerse varias
preguntas.
"La familia del fútbol está pensando en el
pueblo brasileño en estos días tan tristes", expresó Joseph Blatter,
mandamás de la FIFA, en un mensaje a la presidente brasileña Dilma Rousseff.
La discoteca Kiss tenía su habilitación vencida, no
tenía salidas de emergencias y, una vez iniciado el fuego, se transformó en una
trampa mortal para los jóvenes. El incendio comenzó después de que el vocalista
de un grupo musical lanzó pirotecnia desde el escenario, lo que desnudó graves
problemas de organización, seguridad y corrupción.
Mientras el estadio Castelao de la ciudad Fortaleza,
el primero en quedar listo para el Mundial de Brasil 2014, intentaba transmitir
hacia todo el mundo la idea de un país con alta capacidad organizativa para
citas extraordinarias, la tragedia en el estado de Río Grande do Sul (uno de
los más ricos del país) dejaba en evidencia una grave problemática.
Aldo Rebelo, ministro brasileño del Deporte, días
atrás descartó cualquier problema de seguridad durante el Mundial: "Brasil
tiene una planificación para el área de seguridad pública que busca garantizar
a la población local, a los turistas y a las delegaciones la mejor seguridad y
el menor riesgo posible".
Ante el impacto de la tragedia, el mismo Rebelo, en
nombre de la organización brasileña de la Copa del Mundo, se encargó de
cancelar un acto festivo programado para este lunes en donde iban a celebrarse
los 500 días que faltan para el inicio del torneo: "Todo Brasil está
triste por lo que ocurrió. No es hora para fiestas", enfatizó.
Expertos en seguridad y gestión de riesgo aseguraron
que el local bailable no contaba con ninguna posibilidad de ser habilitado en
caso de ser controlado rigurosamente antes del show y consideraron que el
Mundial puede ser una oportunidad para un cambio en el sistema brasileño de
prevención de desastres.
Como condición principal, a la hora de comenzar con
las reformas y construcciones de estadios para Brasil 2014, la FIFA exigió a la
organización que las sedes cuenten con numerosas puertas y rutas para agilizar
la desconcentración de los espectadores.
Ultimátum por la terminación de los estadios
El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke,
advirtió que abril es "el último plazo" para la entrega de los
escenarios en las seis ciudades brasileñas que recibirán en junio partidos de
la Copa Confederaciones de fútbol.
"No hay posibilidad de que ocurra un nuevo
retraso. Este es el último de los últimos plazos", expresó el dirigente
tras visitar las obras del nuevo Estadio Nacional Mané Garrincha, de Brasilia,
donde falta terminar un 13 por ciento de los trabajos.
Valcke recordó que la entidad esperaba inicialmente
que hubiesen estado listos en "diciembre de 2012, tal como fue prometido
inicialmente”. Aunque deberá aguardar hasta el 15 de abril como fecha
definitiva.

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