De Blasio, el candidato que puede poner fin a 20 años de hegemonía republicana en Nueva York
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NUEVA YORK.- Nueva York se prepara para vivir un día
histórico en las elecciones municipales de este martes. Es que, casi con
seguridad, la Gran Manzana tendrá un cambio radical en su política, en los
próximos. Después de dos décadas de mandato de los republicanos Rudolph
Giuliani y Michael Bloomberg, todo parece indicar que el flamante alcalde
neoyorquino será el demócrata Bill de Blasio.
Los últimos pronósticos sobre las elecciones de este
martes hablan de un arrasador triunfo de De Blasio contra su contrincante
republicano Joe Lhota por 68% contra 23 por ciento. El candidato viene también
de vencer con holgura en las primeras de su partido, donde su figura cobró
mayor peso.
Además de haber cautivado por su ideología
progresista, De Blasio también llamó la atención de su electorado por su
inusual perfil personal. Su familia fue una de las grandes protagonistas de la
campaña.
De 52 años, el candidato demócrata está casado con
Chirlane McCray, una mujer afroamericana seis años mayor que él, quien fuera
activista y poeta lesbiana. Con ella contrajo matrimonio en 1994 y tuvo dos
hijos: Chiara, de 18, y Dante, de 15. En distintos comerciales y actividades
públicas se lo ha podido ver junto a su familia, y hasta el presidente Barack
Obama ha hecho comentarios sobre el gran afro de su hijo.
Por su parte, De Blasio se mostró como una nueva
alternativa a las pasadas gestiones, que gobernaron durante dos décadas. El
representante demócrata centró su campaña en los siguientes ejes: las
desigualdades de Nueva York, al considerar que se encuentra fragmentada en
"dos ciudades" (en referencia a un libro de Charles Dickens); también
fue un ferviente crítico del desempeño de la policía neoyorquina a la que acusó
de ejercer discriminación racial en sus detenciones; y, por último, prometió
aumentar los impuestos a los más ricos.
Esta visión más progresista se acentuó aún más en un
viaje que realizó en 1988 a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista en
su lucha contra la guerrilla de la Contra. Allí formó parte de una misión
humanitaria organizada por un grupo católico del estado de Maryland. Distintos
medios locales aseguran que esta experiencia marcó una gran influencia en su
posterior vida política.
Sin embargo, el candidato demócrata recibió críticas
del arco opositor por la imagen renovadora y progresista que ha mostrado
durante la campaña. De hecho, el actual alcalde, Michael Bloomberg, criticó a De
Blasio, a quien acusó de llevar a cabo una campaña racista y de guerra de
clases. Asimismo, el mandatario neoyorquino denunció que el representante del
Partido Demócrata utilizó a su familia para ganar votos.
Lo cierto es que las diferencias que marca con
respecto a su contrincante Lhota son abrumadoras desde donde se las mire. Entre
los encuestados de raza negra, tiene un apoyo del 89%, mientras que entre los
latinos, la aprobación es del 76 por ciento. A su vez, las personas de raza
blanca lo prefieren por sobre el candidato republicano, con el 57%, y entre
hombres y mujeres supera el 60 por cientro.
Lhota, en cambio, apenas lidera las encuestas entre
los electores católicos, con un ajustado 47% a su favor, y un 45% para De
Blasio. Los protestantes, en tanto, lo apoyan con el 77 por ciento.
Entre los cargos que más se destacan desde sus
comienzos en la política, el demócrata formó parte de la campaña del ex alcalde
afroamericano, David Dinkins, en 1988, y años más tarde, en 2000, fue quien
coordinó la gran campaña de Hillary Clinton, cuando la ex secretaria de Estado
se postulara para la senaduría de Nueva York.
De esta manera, de darse la lógica que marcan las
encuestas, Nueva York se prepara para renovar sus aires después de 20 años, de
la mano del sandinista y multirracial Bill De Blasio.


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