NUEVA YORK.- En toda la historia, sólo dos cubanos habían
obtenido el premio al Novato del Año. El lunes, un pelotero de la isla
consiguió la distinción, y otros dos se quedaron bastante cerca.
Y éste podría ser apenas el comienzo de una oleada
de figuras cubanas en las Grandes Ligas.
José Fernández, de los Marlins de Miami, fue
nombrado el lunes el Novato del Año en la Liga Nacional, para ser el primer
cubano que consigue esta distinción en el Viejo Circuito.
Los otros dos cubanos que habían ganado el premio,
pero en la Liga Americana, eran Tony Oliva con los Mellizos de Minnesota en
1964 y José Canseco con los Atléticos de Oakland en 1986.
"Significa mucho para mí que me comparen con
esos peloteros", dijo Fernández. "No estoy seguro de que yo hubiera
nacido siquiera cuando ellos jugaban. Pero seguro, he escuchado antes sus
nombres, e hicieron cosas muy buenas en el béisbol... Todos los niños en Cuba
juegan al béisbol".
Un cubano más, José Iglesias, quedó segundo en la
votación para el Novato del Año en la Americana. El lanzador de los Tigres de
Detroit fue superado por Wil Myers, de los Rays de Tampa Bay, quien se hizo del
premio.
Fernández destacó entre un nutrido grupo de
competidores dentro de la Liga Nacional, al recibir 26 de 30 votos a primer
lugar por parte de un panel de la Asociación de Periodistas de Béisbol de
Estados Unidos. Su campaña de debut fue tan sobresaliente que lo colocó entre
los tres finalistas para llevarse el trofeo Cy Young de la Nacional, cuyo
ganador se anunciará el miércoles.
Clayton Kershaw, el as de los Dodgers, es el
favorito para ese galardón. Sin embargo, Fernández tiene ya un gran premio, y
abrazó a su madre y a su abuela cuando se anunció que había ganado.
El derecho de Santa Clara es el cuarto jugador de
los Marlins que consigue el galardón en 11 años. Chris Coghlan lo obtuvo en
2009, el dominicano Hanley Ramírez le siguió en 2006 y Dontrelle Willis se lo
llevó en 2003.
Después de que los Marlins se deshicieron de sus
principales astros, a finales del año pasado, Fernández representó una de las
pocas buenas noticias en la temporada de Miami, que tuvo una foja terrible de
62-10.
Llegó al Juego de Estrellas a los 20 años, y ostentó
un récord de 12-6 y una efectividad de 2.19, así como 187 ponches, en 172
entradas y dos tercios.
Entre los rivales a quienes Fernández superó estuvo
otro cubano, Yasiel Puig, quien sacó de la mediocridad a los Dodgers de Los
Ángeles y los inspiró para llegar hasta la Serie de Campeonato.
Fernández desertó de Cuba en 2008 y arribó en lancha
a Estados Unidos, en una travesía en la que aparentemente tuvo que rescatar a
su madre. Su nombramiento llega en el año en que el gobierno de la isla anunció
que aprobará la contratación de sus deportistas en ligas extranjeras y prometió
un sustancial aumento en los pagos a los atletas, un nuevo paso en su coqueteo
con el deporte profesional.
Aunque están por verse las consecuencias reales de
la medida del gobierno cubano, algunos esperan que ésta derive en la llegada de
más peloteros de ese país a las mayores.
Seleccionado en el 14to sitio durante el draft, tras
cursar la secundaria en Tampa, Florida, jamás había lanzado en una categoría
superior a la Clase A antes de esta temporada. Se le iba a enviar a la sucursal
de la Doble A en Jacksonville, luego de la pretemporada, cuando las lesiones
abrieron dos huecos en la rotación de Miami.
Fue una adición inesperada al roster, y el lanzador
más joven de las mayores en el día del juego inaugural.
"No planeaba siquiera estar en las Grandes
Ligas", dijo.
Las sorpresas no han cesado dentro y fuera del
diamante. Un día antes de ganar el premio, Fernández se reencontró con su
abuela en Florida, gracias a la ayuda de su abogado.
"Llegó de la nada", dijo. "Yo no
tengo idea de cómo ocurrió".
Ahora, la abuela puede visitarlo por unos días y
verlo jugar en las mayores.
"Estoy muy emocionado por esto", dijo el
serpentinero.
Por su parte, Myers acumuló cifras asombrosas en
apenas media temporada. Llegó a los Rays como parte de un canje con los Reales,
en diciembre pasado.
La transacción involucró a siete peloteros,
incluidos los lanzadores James Shields y Wade Davis, que se marcharon a Kansas
City.
Los Rays tenían un récord de 36-33 antes de que
Myers llegara al primer equipo en esta temporada, y tuvieron una foja de 56-38
con su ayuda. Ganaron un duelo de desempate en Texas para apoderarse del último
boleto para los playoffs en la Americana y superaron a Cleveland en el juego de
comodines, antes de caer en la serie de primera ronda ante Boston, a la postre
campeón de la Serie Mundial.
"Sinceramente, cuando me convocaron de las
menores, esto ni siquiera me pasó por la mente. A medida que avanzó la
temporada pude ver que tenía una oportunidad", dijo Myers en una
conferencia telefónica desde su casa en Carolina del Norte. "Ser capaz de
ganar esto es un gran honor, que me emociona mucho".
El jardinero derecho recibió 23 de 30 votos a primer
lugar por parte de la Asociación. Además de superar a Iglesias, Myers se impuso
en la votación a su compañero en los Rays, Chris Archer.
Myers es el tercer pelotero de Tampa Bay en seis
años que consigue este galardón. Se unió a Jeremy Hellickson, quien lo obtuvo
en 2011 y al antesalista Evan Longoria, condecorado en 2008


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