VATILEAKS 2 DESTAPA VERGÜENZAS VATICANO; LIBROS DESTAPAN DESPILFARROS EN IGLESIA
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CIUDAD DEL VATICANO (8 Noviembre 2015).- La Iglesia católica tiene uno de sus mayores pozos
negros en las finanzas vaticanas. El último escándalo saltó esta semana con los
documentos que habría filtrado el monseñor español Lucio Vallejo, que trabajaba
en la curia romana, y la laica italiana Francesca Chaouqui, en los que se
muestra que las irregularidades, los derroches y los usos indebidos de los
fondos han sido algo habitual en el Vaticano hasta la llegada del papa
Francisco.
Vallejo se encuentra desde el pasado fin de semana
en una celda dentro del Vaticano, y le pueden caer hasta ocho años de cárcel.
Chaouqui fue interrogada dos veces, y de momento se
ha librado de la prisión porque está colaborando con la justicia y gracias a
que está embarazada.
Los dos protagonistas de este nuevo caso VatiLeaks o
filtración de documentos desde la Santa Sede coincidieron en la comisión creada
por el papa Francisco para estudiar cómo llevar a cabo la reorganización
administrativa y económica. Este grupo de trabajo ha realizado la mayor
auditoría interna jamás vista en el Vaticano.
Hastiados por las resistencias internas a los
cambios que el sumo pontífice ha puesto en marcha en el campo financiero,
Vallejo y Chaouqui habrían filtrado los documentos supuestamente para
desenmascarar a los enemigos del pontífice.
Uno de los personajes que salen peor librados en
este nuevo terremoto es el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de
Benedicto XVI.
El libro Avaricia, firmado por Emiliano Fittipaldi y
en el que se recogen algunos de los documentos entregados supuestamente por
Vallejo y Chaouqui, asegura que la Fundación Bambino Gesù, que recibe
donaciones para niños enfermos, le pagó a Bertone la remodelación de su
polémico apartamento de 300 metros cuadrados; desembolsó por ello 200.000
euros.
El cardenal calificó de “calumnia” esa información y
aseguró que pagó los arreglos de su bolsillo, sin aclarar si hizo falta la
cantidad adicional que habría dado esta fundación. Su director confirma el
gasto.
Las filtraciones también han permitido saber cuánto
cuesta un proceso de beatificación o de canonización: sale por una media de
500.000 euros, aunque si se suman los regalos que suelen hacerse a los prelados
que participaron en la causa puede subir hasta los 750.000 euros. La cifra la
aporta Gianluigi Nuzzi en Vía Crucis, el otro libro donde se recoge la
documentación de Balda y Chaouqui.
Nuzzi develó otros desmanes económicos de la Santa
Sede. “Hay dinero que debía terminar en la beneficencia y que, en cambio, se
utiliza para arreglar otras cosas”, asegura.
En particular habla del Óbolo de San Pedro, donde se
recogen las donaciones de los fieles para actos de caridad del Papa y para la
misión de la Iglesia.
“De cada diez euros del Óbolo, solo dos acaban
sirviendo para la beneficencia. El resto se utiliza para tapar las cuentas en
rojo de la curia”, denuncia el periodista.
El portavoz vaticano, Federico Lombardi, trató de
calmar los ánimos precisando que la información difundida “está superada” por
las reformas del papa Francisco.
En la misa que celebró el viernes en la Domus Santa
Marta, la residencia vaticana donde vive, el Papa criticó a los sacerdotes
“apegados al dinero”.
En una entrevista con el diario holandés
Straatnieuws realizada antes de que estallara el escándalo, pero publicada esta
semana, el sumo pontífice advirtió que no se puede hablar de pobreza y luego
llevar “una vida de faraón”.
“La Iglesia debe hablar con la verdad y también con
el testimonio, el testimonio de la pobreza. No es posible que un creyente hable
de pobreza y de los sin techo y lleve una vida de faraón”, dijo Papa.
“En la Iglesia hay algunos que en lugar de servir,
de pensar en los demás (...), se sirven de la Iglesia. Son los arribistas, los
que están apegados al dinero. ¿Cuántos sacerdotes y obispos de este tipo
habremos visto? (...) Es triste de decir, ¿no?”.
El cardenal Velasio de Paolis, quien estuvo al
frente de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, califica
de “neurótico” el clima que se vive en la Santa Sede con este nuevo escándalo.
“Hablamos de libros sobre los que no sabemos si
dicen la verdad”, explica a EL TIEMPO.
Por su parte, Ettore Gotti Tedeschi, expresidente
del Instituto para las Obras de Religión, la banca vaticana, reconoce, por su
parte, que existe un problema “estructural” en las finanzas vaticanas para
actuar con transparencia.
Por
DARÍO MENOR TORRES/El Tiempo


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