La FAO demanda una respuesta política coordinada mundial ante las graves consecuencias de la actual crisis en Medio Oriente
ROMA, Italia (29 Abril 2026).- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) demanda una respuesta política coordinada mundial ante las graves consecuencias de la actual crisis en Medio Oriente, señala hoy un reporte.
Durante el 180 período de sesiones del Consejo de la
FAO, que sesiona en esta capital, el director general de esa institución, Qu
Dongyu, se refirió la víspera al impacto en los sistemas agroalimentarios de
ese conflicto, agravado tras una guerra contra Irán, desatada desde el pasado
28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
Qu aseveró en su intervención afirmando que “la paz y
la estabilidad son requisitos indispensables para la seguridad alimentaria, y
que el derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental”.
El cierre de rutas marítimas clave, en particular del
estrecho de Ormuz, consecuencia de ese enfrentamiento bélico, “está generando
graves repercusiones en los sistemas agroalimentarios mundiales, provocando
importantes interrupciones en el suministro mundial de energía, fertilizantes e
insumos agroalimentarios”, afirmó.
Dicho estrecho es un corredor estratégico crucial que,
en condiciones normales, transporta aproximadamente 20 millones de barriles de
petróleo al día, una cuarta parte del comercio mundial de petróleo por vía
marítima, así como volúmenes significativos de gas natural licuado y fertilizantes
vitales, significó.
El director general alertó que el mercado de
fertilizantes está experimentando perturbaciones inmediatas, lo que pone en
peligro la productividad agrícola.
“El calendario agrícola es fundamental para comprender
la urgencia de la crisis de fertilizantes”, dijo, y añadió que “las
aplicaciones de fertilizantes deben coincidir con precisión con los períodos de
siembra, que no pueden reprogramarse sin pérdidas permanentes en el
rendimiento”.
El análisis de la FAO revela que los impactos
superpuestos de la crisis podrían aumentar la inflación de los precios de los
alimentos y agravar el hambre, por lo que “se necesita urgentemente una respuesta
política coordinada”, afirmó máximo representante de la FAO, quien se refirió a
posibles medidas inmediatas.
Entre las mismas citó la apertura de rutas comerciales
alternativas, así como mejorar la vigilancia del mercado, además de evitar las
restricciones a la exportación de energía y fertilizantes, lo que debe
conjugarse con un incremento en el apoyo financiero a los agricultores.
Por otra parte, según recomendó el director general, a
mediano plazo, se debe priorizar la diversificación de las fuentes de
importación y el apoyo a los países vulnerables mediante ayuda alimentaria de
emergencia, mientras que las estrategias a largo plazo deben priorizar la
agricultura sostenible y las inversiones en energías renovables.
“Lo que necesitamos ahora son los recursos para
actuar, antes de que este cierre tenga un impacto catastrófico en nuestros
sistemas agroalimentarios y en la seguridad alimentaria mundial”, afirmó Qu, y
agregó que “la historia juzga a las organizaciones no por las crisis que
predijeron, sino por el sufrimiento que evitaron”.


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