La Organización Mundial de la Salud descartó que el hantavirus en el crucero MV Hondius se convierta en pandemia como el Covid-19
BUENOS AIRES, Argentina (7 Mayo 2026).- La aparición de casos de hantavirus en el crucero MV Hondius, con tres víctimas fatales y varios pasajeros afectados, despertó inquietud en todo el mundo por el temor a una posible nueva pandemia.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS)
aclaró esta mañana de manera contundente que el brote no tiene características
ni riesgos comparables al inicio del Covid-19.
Las diferencias en la dinámica de transmisión, el
comportamiento del virus y la naturaleza limitada del evento llevaron a los
expertos del organismo internacional a subrayar que no existe amenaza de una
crisis sanitaria global.
La situación a bordo del crucero, que partió de
Ushuaia y navegó por el Atlántico Sur con más de 140 personas, motivó intensos
debates en Europa tras la decisión de España de permitir el desembarco y la
repatriación de pasajeros en las Islas Canarias.
Las autoridades de la OMS, junto a especialistas y
equipos médicos, siguen el caso de cerca para evitar la propagación. Buscan
informar a la población y disipar temores desproporcionados ante un virus que,
aunque grave, no tiene la capacidad de desatar una pandemia global.
Al día de hoy, la OMS habla de 8 casos vinculados,
tres de ellos los ya fallecidos y los otros cinco confirmados por pruebas de
laboratorio.
“Esto no es el próximo Covid, pero es una enfermedad
infecciosa seria”, dijo la doctora Maria Van Kerkhove, directora de prevención
y preparación de epidemias y pandemias de la OMS. El crucero, con 90 pasajeros
y 44 tripulantes a bordo, se encuentra ya camino de Canarias, donde todos los
pasajeros, actualmente confinados en sus camarotes, serán atendidos.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom
Ghebreyesus, respondió de forma categórica ante la consulta sobre si el brote
de hantavirus podía tener similitudes con el inicio de la pandemia de Covid-19:
“No, no lo creo”.
La declaración se produjo en medio de la polémica
generada por la llegada del crucero a las Islas Canarias y la preocupación de
la población local. El funcionario remarcó que, aunque la situación es grave y
requirió medidas de control sanitario, la naturaleza del brote es completamente
distinta a la que presentó el coronavirus en sus primeras etapas.
La OMS confirmó la existencia de ocho casos
relacionados con el crucero, tres de ellos confirmados y cinco sospechosos, y
reiteró que el riesgo de transmisión para la población general es bajo. El
virus responsable, identificado como hantavirus Andes, “es la única conocida
que puede transmitirse de persona a persona”, pero incluso en ese marco la
transmisión resulta poco frecuente y ocurre solo en contacto muy estrecho.
El documento oficial subrayó que la propagación se dio
en un “clúster en un espacio confinado”, es decir, en un grupo reducido de
personas en condiciones muy específicas.
Durante una conferencia de prensa, Tedros repasó la
cronología de los casos, las intervenciones de los equipos sanitarios y la
colaboración entre países para contener la situación. “Si bien se trata de un
incidente grave, la OMS evalúa el riesgo para la salud pública como bajo”,
afirmó. El máximo responsable del organismo agradeció al gobierno de España
por aceptar la llegada del barco, así como la
colaboración de Sudáfrica, Argentina y otros países en la investigación y
gestión de la crisis.
La posición de la OMS se basa, además, en el análisis
de la dinámica de transmisión del hantavirus. El virus suele transmitirse a
través de roedores, mediante su orina, saliva o heces, y solo la cepa Andes
demostró capacidad de contagio entre humanos. Las autoridades sanitarias
sudafricanas confirmaron que esta cepa, común en América Latina, fue la
responsable de los casos detectados y que la transmisión “sigue siendo poco
frecuente y ocurre solo en casos de contacto muy estrecho”.
Las diferencias en la forma de propagación entre el
hantavirus y los coronavirus explican la baja preocupación global.
La epidemióloga de la OMS, Maria Van Kerkhove,
recalcó: “No anticipamos una gran epidemia. Esto no es SARS-CoV-2. Esto no es
el inicio de una pandemia de Covid. Se trata de un brote que estamos viendo en
un barco”. Según Van Kerkhove, el virus requiere “contacto cercano e íntimo”
para transmitirse, a diferencia de la transmisión aérea masiva de los
coronavirus.
Medidas de contención y prevención: respuesta
internacional y control del brote
La OMS, en coordinación con autoridades españolas y
sudafricanas, activó protocolos estrictos para evitar la expansión del brote y
proteger tanto a los pasajeros como a la población local.
El crucero permane bajo vigilancia sanitaria, los
pasajeros fueron confinados en sus camarotes y las zonas comunes se
desinfectaron de forma preventiva. El personal médico a bordo utilizó
mascarillas y equipo de protección personal, especialmente quienes atendían a
los casos sospechosos o confirmados.
La experta técnica de la OMS, Anais Legand, definió el
caso como “muy inusual” por producirse en un entorno tan específico y cerrado
como un barco.
“Hasta la fecha no hay indicios de que haya algo más
inusual”, agregó, y subrayó la importancia de contextualizar el evento. El
seguimiento de los contactos estrechos permitió identificar 42 de las 62
personas potencialmente expuestas, entre ellas trabajadores sanitarios,
tripulación, paramédicos y personal portuario. El rastreo y las medidas de
aislamiento fueron considerados exitosos por el organismo internacional.
La epidemióloga Van Kerkhove detalló las acciones preventivas implementadas en el MV Hondius: “Los pasajeros permanecen confinados en sus camarotes, que han sido desinfectados, y el personal que los atiende usa mascarilla”. Además, resaltó que todas las personas que se aproximan a casos sospechosos deben usar protección facial y que el número de casos podría aumentar por el largo periodo de incubación del virus Andes, pero el riesgo sigue siendo bajo fuera del entorno del barco.
Otra diferencia clave respecto al Covid-19 radica en
el periodo de incubación del hantavirus. Mientras el coronavirus presentaba
síntomas a los pocos días, el hantavirus Andes puede incubarse durante semanas,
lo que complica la identificación de contactos pero no facilita la transmisión
masiva. El director general de la OMS advirtió que, aunque podrían aparecer
nuevos casos, la situación está bajo control y se mantiene una vigilancia
activa tanto en el barco como en los países de origen de los pasajeros.
Las autoridades de la OMS y los gobiernos involucrados
garantizaron un desembarco “seguro y respetuoso” en las Islas Canarias, bajo
estrictos controles y seguimiento médico. Todos los pasajeros extranjeros serán
repatriados salvo que su condición médica lo impida, y se mantienen protocolos
para evacuar y aislar a quienes presenten síntomas. La colaboración
internacional incluyó el envío de kits diagnósticos a laboratorios de varios
países para reforzar la capacidad de detección y respuesta.
Hantavirus:
dinámica de transmisión, contexto global y lecciones para la salud pública
El hantavirus es una zoonosis emergente causada por
virus ARN de la familia Bunyaviridae, según el Ministerio de Salud de
Argentina. Su distribución es mundial, pero las formas clínicas y la gravedad
varían según la región.
En América predomina el síndrome cardiopulmonar por
hantavirus, mientras que en Asia y Europa se observa la fiebre hemorrágica con
síndrome renal. El virus utiliza como reservorios naturales a roedores
silvestres, que lo eliminan en orina, saliva y excrementos, y la principal vía
de contagio para humanos es la inhalación de aerosoles contaminados en
ambientes rurales, galpones o viviendas infestadas.
En Argentina, la circulación de Orthohantavirus
andesense y mamorense, así como de otros linajes, explica la aparición de
brotes esporádicos, generalmente vinculados a áreas rurales y contextos de
convivencia cercana con roedores. La transmisión persona a persona solo fue
documentada con la cepa Andes y requiere contacto muy estrecho, como
convivientes, parejas o personal sanitario en contacto directo.
La OMS y los Centros para el Control y la Prevención
de Enfermedades (CDC) coinciden en que la prevención se basa en la reducción de
la exposición a roedores y en la aplicación de protocolos de limpieza y
ventilación en ambientes cerrados. El brote del MV Hondius, aunque grave y
trágico para las personas afectadas, fue contenido gracias a la rápida
intervención, la identificación de contactos y las medidas de aislamiento.
La vigilancia epidemiológica internacional, la
transparencia en la información y la cooperación entre países permitieron que
el evento no se transformara en una amenaza global. El rastreo de contactos, la
utilización de equipos de protección personal y la cuarentena selectiva
demostraron ser herramientas eficaces para evitar la propagación del virus
fuera del entorno del brote.
La OMS subrayó la importancia de diferenciar entre
brotes localizados y la capacidad de un virus para generar pandemias. El
hantavirus, pese a su letalidad en casos graves, no reúne las condiciones para
una expansión global sostenida. La baja tasa de transmisión entre humanos, la
necesidad de contacto cercano y la ausencia de propagación por vía aérea marcan
límites claros frente a otros patógenos que sí representaron riesgos
pandémicos.
a experiencia del crucero MV Hondius deja lecciones
valiosas para la gestión de riesgos sanitarios en eventos internacionales,
especialmente en un mundo que continúa alerta tras la experiencia del Covid-19.
La OMS insistió en que, aunque el miedo a nuevas pandemias es comprensible, la
evidencia científica, la dinámica del brote y las características del hantavirus
Andes no justifican una alarma global ni el establecimiento de restricciones de
viaje o cierre de fronteras.
En palabras de la epidemióloga Van Kerkhove: “Esto no
es covid ni gripe; es muy diferente. Se trata de un virus que conocemos”. La
OMS mantiene la vigilancia y la investigación en curso, pero el consenso
científico es claro: el brote de hantavirus en el crucero representa un evento
grave, pero no el inicio de una nueva pandemia.
Por VÍCTOR
INGRASSIA/Infobae.com





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