Liderados por Victor Wembanyama San Antonio dio espuelazo a los Knicks en en el Madison Square Garden

NUEVA YORK (8 Junio 2026).- Las Finales de la NBA serán más largas de lo que algunos imaginaron. La espera de 27 años para volver a ver un juego decisivo en el Madison Square Garden no entregó la alegría que el público, que pagó fortunas por cada entrada, esperaba. La victoria de San Antonio Spurs 115-111 sobre New York Knicks en el tercer encuentro aseguró un quinto partido en este apasionante duelo.

La actuación estelar de Victor Wembanyama, líder del conjunto de Mitch Johnson, fue determinante para cortar en 13 la racha de triunfos seguidos de los Knicks, que no perdían desde el 23 de abril frente a Atlanta Hawks y ahora lideran la serie 2-1.

La tercera batalla de otro cruce reñido esta vez fue para los Spurs. ¿Por qué? A continuación, las claves del éxito del equipo que no se achicó en la Gran Manzana.

A diferencia de los primeros dos partidos, en los que tomó como primera opción el lanzamiento desde media o larga distancia, Wembanyama, ya desde el inicio, sacó provecho del daño que puede hacer cerca del aro.

El longilíneo francés atacó con determinación y encontró soluciones para los Spurs. Si bien no fue constante, cada vez que pudo buscó recibir la pelota en la pintura y definió. Concretó 4 volcadas, la misma cantidad que había sumado entre los primeros dos juegos, y finalizó el partido con 32 puntos, máximo anotador de su equipo.



Wemby se unió a Tim Duncan como los únicos jugadores en la historia de los Spurs con tres partidos seguidos de Finales de la NBA con al menos 25 puntos.

Pero también fue determinante en defensa con sus tapones, además de amedrentar en más de una ocasión los intentos de los Knicks. Wembanyama que le metió una furiosa tapa a Landry Shamet cuando restaban menos de 5 minutos en el último cuarto, totalizó 3 tapones y llegó a 70 en estos playoffs para erigirse como el jugador con más tapones en su primera postemporada en la NBA superando a Dikembe Mutombo, quien en 1994 llegó a 69.

Omnipresente, Wemby, que apenas tiene 22 años, fue el héroe en este lío.

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