Funcionará como comisaria la policía, fue reabierta la casa natal de Adolf Hitler en Braunau am Inn, Australia
BRAUNAU AM INN, Austria (22 Julio 2026).- La casa natal del dictador nazi Adolf Hitler (1889-1945) en Braunau am Inn fue reabierta este miércoles como una comisaria de policía, tras una remodelación con la que Austria busca despojar al edificio de su carga simbólica y evitar que se convierta en un lugar de peregrinación para neonazis.
El inmueble alberga desde hoy el nuevo Centro Policial
de la ciudad y dependencias de la Academia de Seguridad, donde también se
impartirán cursos de formación para agentes, incluidos contenidos relacionados
con los derechos humanos.
Con este nuevo uso, el Gobierno austríaco pretende que
un edificio asociado al nacimiento de Hitler, el dictador que llevó al mundo a
la Segunda Guerra Mundial y fue responsable del Holocausto, quede integrado en
las estructuras de un Estado democrático.
La remodelación ha transformado por completo la imagen
exterior del edificio, con el antiguo revestimiento amarillo, deteriorado por
la humedad y el paso del tiempo, sustituido por una fachada blanca.
El proyecto arquitectónico ganador se inspiró en el aspecto
que el edificio pudo tener en el siglo XVII, cuando fue originalmente
construido.
El edificio, con una fachada lisa y un aspecto muy
funcional, tiene 12 ventanas en su parte delantera.
La casa natal de Hitler reabre como comisaria tras
años de debate sobre su futuro.
Con la instalación de una comisaria, las autoridades
pretenden impedir que grupos neonazis acudan al lugar para expresar su
admiración por Hitler, considerado un delito en Austria, un país anexionado por
la Alemania nazi entre 1938 y 1945.
Hitler nació en esta casa el 20 de abril de 1889,
aunque solo vivió allí sus primeros tres años de vida antes de que su familia
abandonara Braunau, una localidad que hoy tiene 17,500 habitantes y está
situada a pocos kilómetros de la frontera con Alemania.
Reuniones nazis y neonazis
Ya desde los años 1930 hubo en Braunau am Inn
reuniones de nazis y después de la Segunda Guerra Mundial de grupos neonazis.
Según informó la semana pasada el semanario alemán Der
Spiegel, poco antes de la reapertura del edificio, hackers manipularon el mapa
de google al sustituir el número de la calle Salzburger Vorstadt 15 -donde se
encuentra la casa- por el número 88, considerado un código nazi para “Heil
Hitler”.
Y cuando se hacía click en ese número 88 se abría un
otro mapa con el nombre “HH88”, o sea, “Heil Hitler 88”.
Según la prensa austríaca, la Justicia del país alpino
tuvo en el pasado problemas para hacerse con sospechosos de delitos de apología
del nazismo, como el caso de un ciudadano alemán que el 20 de abril (fecha del
cumpleaños de Hitler) de 2021 dejó ante del edificio una ofrenda floral para
“el difunto Adolfo”.
Sobre la entrada principal luce ahora el logotipo de
la Policía austríaca y frente al edificio permanece el monumento conmemorativo
instalado en 1989, que recuerda a las víctimas del nazismo con la inscripción
“Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más fascismo. Millones de
muertos lo advierten”.
Décadas
de debates
La apertura hoy pone fin a décadas de debate sobre el
uso de un edificio cargado de simbolismo y que algunos intelectuales e
historiadores austríacos han señalado como ejemplo de las dificultades de
Austria para afrontar la memoria de su pasado nazi.
Desde los años 1970, el Estado austríaco había
alquilado el edificio con el objetivo de impedir que pudiera transformarse en
un lugar de exaltación del dictador nazi.
La casa permaneció vacía desde 2011, cuando abandonó
el inmueble una ONG que durante años había utilizado el espacio para atender a
personas con discapacidad intelectual.
Tras varios intentos fallidos de alcanzar un acuerdo
de compra con la antigua propietaria, el Estado expropió la vivienda en 2016.
Una comisión de expertos creada para decidir su futuro
recomendó darle un uso social, benéfico o administrativo, al considerar que
convertirla en un museo dedicado a Hitler podría aumentar aún más su atractivo
para grupos extremistas, mientras que su demolición supondría borrar una parte
incómoda del pasado
Las autoridades optaron por convertirla en una
instalación policial, una decisión anunciada en 2019 y que ha requerido una
inversión muy superior a la prevista debido al retraso de las obras.
El coste del proyecto, que en un principio se calculó
en unos cinco millones de euros, se elevó hasta cerca de 20 millones.



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