En Puerto Rico cantan 102 años en las costillas a Elvia Cabrera Rivera por asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario

AITIBONITO, Puerto Rico (10 Septiembre 2026).- Antes de que el Tribunal de Aibonito dictara sentencia en su contra, Elvia Cabrera Rivera tuvo la oportunidad de dirigirse al juez Luis S. Barreto Altieri y expresar su sentir sobre el caso por el asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario.

Durante su turno de alocución, Cabrera Rivera manifestó que lamentaba la muerte de la joven de 16 años y reiteró que se considera inocente de los delitos por los que fue hallada culpable.

Aibonito - De pie, frente al estrado y con el peso de un veredicto de culpabilidad ya sobre sus hombros, Elvia Cabrera Rivera escuchó la sentencia que marcará el resto de su vida: 102 años de prisión por el asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario, ocurrido en 2025 en el desvío Roberto Colón en Aibonito.




“Quisiera decirle que lamento mucho la muerte de Gabriela, que me declaro inocente de todo lo que se me acusa, ya que aquí todos los testigos no han dicho toda la verdad; que en este tiempo me sentía tranquila porque estaba luchando por mi inocencia, que sigo firme, que soy inocente”, dijo Cabrera Rivera.

En la sala 3, el juez Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito, la sentenció a 99 años de prisión por el cargo de asesinato en primer grado y a otros tres años por el cargo de portación y/o uso de un arma blanca en la comisión de un crimen violento. Se trata de penas fijas que deberá cumplir de forma consecutiva.

Aunque la defensa intentó que se tomaran en cuenta circunstancias atenuantes al momento de imponer la pena, incluido que su representada no tenía antecedentes penales, gozaba de buena reputación y buen vínculo con la comunidad, Barreto Altieri dejó claro que, en Puerto Rico, ambos cargos conllevan penas fijas.

Igualmente, el licenciado Alberto Rivera Ramos, abogado de Cabrera Rivera junto con los abogados Yancarlos Maysonet Hernández y Mayra López Mulero —esta última, ausente hoy en sala—, intentó que su representada cumpliera primero la pena por la Ley de Armas. Sin embargo, la petición fue rechazada.

La convicta lucía tranquila, tenía una trenza y vistió el uniforme amarillo mostaza de confinada. Estaba esposada y con cadenas en sus pies. Además, llevaba espejuelos y tenis negros, y en su brazo derecho se observaban tatuajes. Al llegar a la vista, a las 9:54 a.m., identificó a sus familiares y les lanzó besos.

Con alguaciles apostados en puntos estratégicos de la sala, la vista comenzó con la consideración de la moción de la defensa sobre circunstancias atenuantes. Acto seguido, el juez concedió a la familia de la víctima y a la acusada la oportunidad de expresarse. Sin embargo, únicamente esta última ejerció su derecho.

“El tribunal carece de autoridad para imponer una pena mayor o menor a la fija”, explicó Barreto Altieri quien, antes de dictar sentencia, citó jurisprudencia para sustentar su decisión. De esta forma explicó que, al tratarse de una pena fija establecida por ley, el tribunal no tiene discreción para aumentarla o reducirla.

La sentencia contempla, además de la pena de reclusión, el cumplimiento de la pena fija correspondiente y el abono del tiempo que la convicta ya había cumplido en prisión. Cabrera Rivera estuvo bajo custodia desde el 19 de agosto de 2025, el día de la vista de causa para arresto.

e otro lado, la defensa rechazó que, tras la sentencia, el Estado pretenda confiscar el vehículo en el que, supuestamente, Cabrera Rivera viajó tras los hechos. No obstante, la Fiscalía indicó a El Nuevo Día que el asunto forma parte de la prueba y que no entraría a dirimir ese asunto en los medios de comunicación.

Tras Barreto Altieri emitir la sentencia, los familiares de la víctima rompieron en llanto en la sala y se fundieron en abrazos. Por su parte, los allegados de la convicta se mostraron visiblemente afectados. De hecho, la madre de Cabrera Rivera sufrió un quebranto de salud, por lo que fue trasladada en ambulancia desde el Centro Judicial.

La determinación llegó semanas después que un jurado de siete mujeres y cinco hombres la encontró culpable de forma unánime. El Ministerio Público -representado por las fiscales Silda Rubio Barreto, Myriam Nieves Vera y Jackeline Pizarro Gutiérrez- presentaron sobre 200 piezas de evidencia.

 

Por YARITZA RIVERA CLEMENTE/El Nuevo Día

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