David Ortiz Salón de la Fama habría invertido millones en negocio de prestamista señalado por presuntas estafas a prospectos de béisbol

SAN JUAN, Puerto Rico (19 Septiembre 2026).- David Ortiz, miembro del Salón de la Fama del Béisbol y figura de los Medias Rojas de Boston, reconoció que invirtió millones de dólares en un negocio de Santo Caraballo, un prestamista al que familias de jóvenes peloteros dominicanos acusan de engañarlas para quedarse con gran parte de sus bonos de firma, según una investigación de ProPublica.

El reportaje describe un mercado que comienza antes de que los jugadores puedan firmar oficialmente con un equipo de Grandes Ligas. Algunos reciben ofertas verbales siendo niños y sus familias, a menudo necesitadas de dinero, solicitan préstamos con la expectativa de pagarlos cuando llegue el bono de firma.

Caraballo hizo negocios en ese mercado. Según ProPublica, prestó dinero tanto a entrenadores como a familias de prospectos y obtuvo participación en futuros bonos. Padres de varios jugadores relataron que los montos exigidos al momento de la firma fueron mucho mayores que las cantidades recibidas inicialmente.

Ortiz confirmó al medio su inversión en el negocio de béisbol de Caraballo, aunque sostuvo que su participación se limitaba a préstamos para entrenadores. Dijo que no trabajaba con los padres de los jugadores porque resultaba difícil recuperar ese dinero.

Un contrato con el nombre de Ortiz

Esa explicación contrasta con un documento localizado por ProPublica: el nombre de Ortiz aparece junto al de Caraballo en un contrato firmado con los padres de un prospecto de 13 años.

A cambio de apoyo económico, alojamiento, alimentación y entrenamiento, el acuerdo les concedía el 35% de cualquier bono que el menor recibiera en el futuro. También incluyeron condiciones sobre su permanencia en la academia. El joven no llegó a firmar con un equipo y la demanda relacionada con ese contrato fue desestimada por razones procesales, indicó el medio.

La investigación relata además el caso de Belfi Rivera, a quien los Diamondbacks de Arizona prometieron Us$1.8 millones cuando tenía 14 años. El pelotero actuó oficialmente en 2024, pero gran parte del bono quedó comprometida: su entrenador recibió US$630,000 y, según ProPublica, más de US$950,000 terminaron en manos de Caraballo mediante distintos acuerdos.

Los padres de Rivera dijeron al medio que el prestamista les habló de invertir dinero en un negocio que involucraba a Ortiz y les prometió pagos mensuales. La familia le entregó un cheque de $703,900, pero sostiene que no recibió los rendimientos ofrecidos. ProPublica atribuye esa transacción a Caraballo, no a Ortiz.

En una respuesta enviada por su abogado, Ortiz negó haber autorizado al prestamista a utilizar su nombre para ganarse la confianza de los peloteros o sus familias. También afirmó que desconocía el supuesto fondo de inversión descrito en el caso de Rivera y que nunca participaría a sabiendas en una operación destinada a perjudicar a un joven jugador.

Caraballo habló brevemente con ProPublica sobre su negocio de préstamos, pero no respondió a las solicitudes posteriores de comentarios sobre los hallazgos de la investigación.

Su postura ante una reforma

El reportaje también examina la intervención de Ortiz en el debate sobre un sorteo internacional de prospectos. Grandes Ligas ha propuesto ese mecanismo como una forma de impedir los acuerdos verbales con niños, pues los equipos no sabrían con anticipación a cuáles jugadores podrían seleccionar.

La propuesta ha encontrado resistencia entre peloteros y entrenadores que advierten que limitaría la posibilidad de elegir equipo y podría afectar los bonos. Durante las negociaciones de 2022, Ortiz difundió un mensaje en el que pidió oponerse al sorteo, documentado por ProPublica.

Consultado por el medio sobre si sus intereses comerciales habían influido en esa postura, Ortiz negó que la motivaran intereses personales. Explicó que se opuso por el efecto que, a su juicio, tendría el sorteo sobre el desarrollo de los jugadores dominicanos.


Fuente: EL VOCERO 


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