El actor Brad Pitt conquista San Sebastián: "Los perros siempre han estado ahí para mí"
SAN SEBASTIÁN, Donostia (23 Septiembre 2026).- La estrella de Hollywood ha desatado la esperada expectación en Donosti durante la presentación de En el corazón de la bestia, una historia de supervivencia y amistad ambientada en Alaska. Hemos estado con él en una jornada de cine, autógrafos y mucho cariño del público.
Brad Pitt
es, a sus 62 increíbles años, una de esas estrellas que
cuando llegan a un festival consiguen cambiar el pulso de una ciudad. Su presencia en San Sebastián ha
revolucionado las calles. Donosti ha convertido en un pequeño acontecimiento
cada uno de sus movimientos: móviles en alto, carreras para conseguir una
fotografía, peticiones de autógrafos y sonrisas de quienes, casi por
casualidad, se han encontrado frente a frente con uno de los rostros más
reconocibles de Hollywood.
El ex de
Angelina Jolie ha venido para presentar En el corazón de la bestia, una
película que viaja hasta los imponentes paisajes de Alaska y que construye su
historia alrededor del vínculo entre un hombre y su perro. Una relación que,
según nos cuenta el propio actor, trasciende la pantalla: "Los perros
siempre han estado ahí para mí". Una frase sencilla que ayuda a entender
su conexión con una historia en la que la amistad, la lealtad y la
supervivencia avanzan de la mano.
Trabajar con
un animal, sin embargo, tiene sus propias reglas. Frente a una cámara, un perro
no entiende de estrellas de Hollywood, primeros planos ni décadas de carrera. Y
quizá ahí resida parte de la magia. Pitt recuerda entre risas el rodaje y
admite que su compañero canino terminó dándole alguna que otra lección
interpretativa. Ante un animal no sirven demasiado los artificios: hay que
escuchar, reaccionar y dejar que las cosas sucedan.
Y Pitt
parece encontrarse cómodo precisamente ahí, en esa naturalidad.
Su película
llega a San Sebastián fuera de competición, pero poco importa cuando el
verdadero premio parece estar esperándolo al otro lado de las vallas. Desde su
llegada, el actor ha despertado una auténtica fiebre entre los aficionados. Se
ha detenido para firmar autógrafos, ha posado para decenas de fotografías y ha
correspondido al entusiasmo de quienes llevaban horas aguardando apenas unos
segundos a su lado.
Porque estos
días Brad Pitt no solo ha venido a presentar una película. También ha querido
disfrutar de San Sebastián. Desde el domingo se le ha podido ver recorriendo la
ciudad y dejándose envolver por uno de los festivales de cine con mayor
personalidad del panorama internacional. Donosti ha puesto el escenario; el
público, el cariño. Y él ha respondido con cercanía, bromas y una sonrisa que
se ha repetido en cada encuentro
Después de
tantos años frente a las cámaras, Pitt provoca algo difícil de fabricar:
expectación. La misma que acompaña a esas grandes estrellas que pertenecen al
imaginario colectivo mucho antes de aparecer físicamente ante nosotros.
Esta vez,
sin embargo, estaba allí. Sin una pantalla de por medio. Brad Pitt ha llegado a
San Sebastián con una película sobre la amistad entre un hombre y un perro y se
marcha, al menos por ahora, con otra historia: la de una ciudad rendida a sus
pies.
Su película
no compite por ningún premio del festival. Pero si existiera una Concha de Oro
al actor más querido por el público, estos días habría un nombre especialmente
difícil de batir.



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