En la República Dominicana realizada por primera ocasión Pastoral de Turismo con delegados de al menos 40 internacionales
SANTO DOMINGO, República Dominicana (21 Octubre 2026).- La Pastoral de Turismo fue celebrada en la República Dominicana con al menos 40 delegados internacionales.
La Comisión Nacional de Pastoral de Turismo,
Aeropuertos y Apostolado del Mar de la Conferencia del Episcopado Dominicano
(CED) realizó el IV Congreso Latinoamericano y del Caribe de la Pastoral de Turismo,
con el lema “Hacia una Pastoral de Turismo ordinaria y orgánica”.
Participantes provenientes de Argentina, Chile,
México, Panamá, El Salvador, Colombia, Costa Rica, España y República
Dominicana realizaron un recorrido por cinco diócesis del país: Puerto Plata,
Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, La Vega, Stella Maris en Santo
Domingo Este y la Arquidiócesis de Santo Domingo, donde conocieron la historia,
la fe y la cultura de cada destino, participando en Eucaristías, conferencias,
y visitas a espacios de turismo religioso.
“Turistas y trabajadores son personas con dignidad, no cifras ni recursos”, afirmó monseñor Santiago Rodríguez, obispo de San Pedro de Macorís, durante la conferencia “La Pastoral de Turismo en América Latina y el Caribe: identidad, misión y desafíos actuales”, en la que cuestionó las prácticas que priorizan los intereses económicos de la industria turística por encima del respeto a las personas.
Como parte de la misión de la Iglesia, Mons. Rodríguez
invitó a los agentes de pastoral a mantenerse cerca de las víctimas, denunciar
la explotación y proteger a los menores. Propuso "constituirse en nuevos
areópagos de la evangelización" reforzando las visitas pastorales a
hoteles, cruceros y otros entornos laborales para escuchar a los trabajadores,
conocer sus condiciones y ofrecer el acompañamiento que necesiten.
Durante el congreso, también Mons. Jesús Castro Marte,
obispo de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, destacó que el turismo es
una “realidad profundamente humana” que propicia el encuentro entre personas y
culturas, donde “la Iglesia puede hacer presente el Evangelio”.
Explicó que el desarrollo turístico debe sustentarse
en la justicia al señalar que “no basta con que un destino sea atractivo, es
necesario que sea humano, no basta con que una actividad sea rentable, es
preciso que sea justa, no basta con recibir al visitante, también debemos
cuidar a la comunidad que lo acoge”.


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