MADRID.- En una de las carreras de todos los tiempos, en un duelo entre amigos por coronarse rey de la natación mundial, Ryan Lochte derrotó a Michael Phelps en la final de los 200 m. estilos del Mundial de Shanghai. Para conseguirlo, debió arañar una décima a su propio récord del mundo (1:54.00), logrado hace dos años en Roma.
Se trata de la primera plusmarca que se rebaja en una piscina larga de la prohibición de los bañadores de poliuretano el 1 de enero de 2010. Lochte nadó 16 centésimas más rápido que Phelps (1:54.16), mejor marca personal -la anterior, 1:54.23, data de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008-.
Tras consagrarse en China como el deportista olímpico más premiado, el nadador de Baltimore apartó de su programa las dos pruebas de estilos. La larga, la de 400 m., no tiene intención de retomarla más. Lo sabía en Pekín y estableció una marca que hoy perdura (4:03.84).
Con la de 200 no se sintió satisfecho y prometió volver al presentir que su récord no resistiría demasiado tiempo.
Llevaba razón. Un año después, en el Mundial de Roma 2009, vio desde la grada la carrera de Lochte. Phelps logró ocho récords del mundo en los 200 m. estilos entre 2003 y 2008.
En ese tiempo redujo su tiempo de 1:58.16 a 1:54.23 y acumuló tres títulos mundiales, dos oros olímpicos y un campeonato Pan-Pacífico.
Phelps quiso cumplir su promesa en Shanghai con apenas una cuantas carreras de preparación, todas este año. Lejos de la forma que le permitió sumar ocho medallas de oro en Pekín y por debajo también de los niveles de Roma, sólo su enorme calidad en el agua y su carácter altamente competitivo le han permitido, si no conservar su supremacía mundial, al menos sí rendir a la altura de su fama.
El técnico de Phelps, Bob Bowman, que siempre supo cómo picar el orgullo de su nadador, declaró el año pasado a Lochte como el mejor nadador del mundo mientras Michael se divertía jugando al golf. No fue hasta entonces cuando sonó el despertador de Phelps, cuyo epílogo profesional se escribirá el año que viene en Londres.
Hoy, tras sus derrotas en los 200 m. libre y los 200 m. estilos, sabe que hay en la piscina existe alguien mejor que él.
Fuente EL MUNDO

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