BELGICA.- Las condiciones de ahora llueve, ahora no, trozos de pista en mojado y otros en seco no benefician al Ferrari de Alonso. Mientras, a Sebastian Vettel las vacaciones parecen haberle sentado de miedo.
El alemán volvió a escena con la misma pegada que ha demostrado durante cada sábado del curso. Una nueva pole para el alemán, la novena en su cuenta particular del año, cuando Lewis Hamilton ya saboreaba la proeza. Dedo apuntando al cielo mientras Fernando Alonso trataba de llegar a meta con un insípido octavo puesto. Problemas de tráfico y una clasificación para olvidar. Todo lo contrario que Jaime Alguersuari, que mordió en cada metro de Spa hasta agarrar la sexta posición. Su mejor tarde de sábado desde su llegada a la Fórmula 1.
Fernando Alonso, que prefiere condiciones de seco "poque ahí tenemos potencial de estar entre los cinco mejores", ya había vivido al filo de la navaja durante la segunda tanda. Sin respiro posible porque el tímido sol belga secaba la pista y su Ferrari no parecía encontrar respuestas. El caso es que el asturiano dejó los deberes para una última vuelta en la que confirmaba su pase al capítulo final con el mejor tiempo. Algo de lo que también pudo presumir Jaime Alguersuari, que se coló por sorpresa entre los favoritos por segunda vez en la temporada. El chaval de Toro Rosso aprovechaba los problemas de Jenson Button (13º), a priori aspirante a la pole, que volvía a dejar claro que lo suyo no son las clasificaciones.
La suerte final de la Q 3 confirmaría los problemas de Alonso, que se vio obstaculizado por el Sauber de Sergio Pérez. "Con tráfico o sin tráfico hubiesemos terminado casi igual. La temperatura afecta al coche más que a los demás y no podemos mejorar mucho", reconocía al final. No saldrá de un sitio en la parrilla donde luchar por la victoria que tanto anhela lograr en Bélgica. Tocará remar y encomendarse a los encantos de Spa-Francorchamps, que ya le dejó tirado hace un año en pleno cuerpo a cuerpo por un Mundial que parecía perdido. Al asturiano le tocará vivir una salida tras el alerón trasero de Jaime Alguersuari, en el mayor subidón sabatino desde su llegada al gran circo. Segunda clasificación del curso para la Q 3 y una ilusionante sexta posición con la que soñar en medio del bosque.
Para entonces, Sebastian Vettel ya había engullido una nueva pole. Descartó tener un pequeño detalle con su compañero Webber en el día de su 35 cumpleaños y lanzó su órdago habitual. El mismo que le ha valido para cabalgar desbocado por el Mundial. Ni siquiera el último amago de Hamilton en los últimos giros logró frenar su carrera. Aunque el alemán sabe que en Spa-Francorchamps, más que en ningún otro sitio, la pole no es definitiva.
La tribuna principal estallaba con la salida del gran homenajeado del fin de semana. El veinteañero Michael Schumacher irrumpía con ímpetu en busca de un lugar digno en la parrilla. Pero su aventura sólo duró unos segundos. El Káiser saboreaba una de las protecciones laterales con la rueda trasera derecha, perdiendo el control de su bólido. El muro detenía su baile y provocaba la desolación en la grada. Schumi miraba incrédulo el lugar del crimen, el mismo sitio donde tantas veces cabalgó sin freno. El domingo tocará remontada desde la última plaza.
Por CARLOS GUISASOLA/El Mundo

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