El moderado Romney gana al conservador Santorum por sólo ocho votos en los 'caucus' de Iowa
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IOWA, Estados Unidos.- Apenas
ocho votos dirimieron los 'caucus' republicanos de Iowa en la madrugada del
miércoles. La aritmética dio como ganador al moderado Mitt Romney (24,6%). Pero
el triunfador no fue tanto el ex gobernador de Massachusetts como Rick Santorum
(24,5%), al que los sondeos situaban en la cola a principios de diciembre y al
que los electores otorgaron la victoria en la votación más ajustada de todos
los tiempos en este estado agrícola del Medio Oeste estadounidense.
Al salir a valorar los
resultados, ni Romney ni Santorum sabían quién había logrado más votos. Pero
los dos eran conscientes de que la cifra final tenía una importancia relativa.
Santorum había rozado la victoria en un 'sprint' formidable. A Romney le habían
faltado seis votos para superar los 30.021 de 2008, pero había salvado los
muebles en un estado poco propicio.
"Hay partido",
proclamó Santorum jaleado por sus seguidores y flanqueado por su escueto equipo
de campaña. Dio las gracias a Dios por ayudarle en su campaña y agradeció el
respaldo de sus hijos y de su esposa, a la que dedicó unos versos muy emotivos.
Valores morales
El candidato aprovechó su
momento para contar la historia de su abuelo. Un italiano que combatió en la Gran Guerra y se fue
luego de Italia huyendo de Mussolini. "Al llegar trabajó en las minas de
Pensilvania", recordó Santorum. "Le pagaban una miseria y vivía en un
agujero. Recuerdo el día que murió porque la suya fue mi primera muerte.
Recuerdo que miré sus manos y que pensé que con aquellas manos había cavado la
libertad de la que hoy disfruto".
El de Santorum fue un
discurso muy personal. Salpicado de citas religiosas y al borde de las lágrimas
cuando recordó a su hija Isabella María, que ha cumplido tres años después de
que los médicos le dieran uno de vida. Hubo palabras sobre la economía. Pero
muchas más sobre valores morales que por ahora no habían sido relevantes
durante la campaña.
Gingrich sigue en pie
El contraste con Romney no
pudo ser mayor. El favorito recitó el mismo discurso que había pronunciado el
lunes en un suburbio de Des Moines. Reconoció el resultado de Santorum y de Ron
Paul (tercero) como una victoria e ignoró a los otros candidatos. De nuevo
dirigió sus dardos a Barack Obama y se esforzó por transmitir la impresión de
que las primarias no eran más que un mero trámite.
Los expertos suelen decir que
sólo tres candidatos salen vivos de los 'caucus' de Iowa. Entre otras cosas
porque John McCain es el único republicano que fue cuarto y logró luego
competir por la
Presidencia. Esta vez el cuarto fue Newt Gingrich (13%) y su
reacción inicial hace pensar que por ahora no tira la toalla.
A Gingrich se le veía
enrabietado por el juego sucio del entorno de Romney, que destruyó su ventaja
en diciembre a base de financiar anuncios negativos. Hasta esta semana Gingrich
era el aspirante conservador con más opciones de plantarle cara a Romney. Sobre
todo teniendo su tirón en los estados sureños. Su reacción en Iowa augura que
barrunta una venganza personal contra Romney y que mostrará su rostro más
agresivo en las primarias de New Hampshire, que se celebran el próximo martes.
Adiós a Perry
El libertario Ron Paul logró
26.219 votos. El doble de los que logró hace cuatro años pero no los
suficientes para derrotar a los dos candidatos ganadores. A Paul le sobró la
última semana de campaña y le faltó quizá disciplina para quedarse a hacer campaña
en el último fin de semana del año.
Al margen del moderado Jon
Huntsman, que no competía en Iowa, los candidatos que menos votos lograron
fueron Michele Bachmann y Rick Perry. La primera advirtió de que no abandonará.
El gobernador, en cambio, dijo que se retiraría a Texas para considerar si
tenía sentido continuar en la carrera. "Este no era mi objetivo en la
vida", dijo Perry. "Me presenté porque sentí que mi país estaba en
peligro y me necesitaba".
Viento a favor de Romney
¿Qué ocurrirá en las primarias
republicanas a partir de ahora? Es difícil saberlo. En 2008, Iowa fue para
Romney el principio de fin. McCain le arrebató luego New Hampshire y nunca
llegó a despegar en los estados sureños. Esta vez ha logrado seis votos menos
que entonces. No ha ganado porque se haya metido en el bolsillo a los
indecisos, sino por la dispersión del voto más conservador.
A estas alturas, el mejor
activo de Romney es la debilidad de sus rivales. Hoy por hoy ni Santorum ni
Paul cuentan con una organización capaz de derrotarle en los demás estados.
A partir de ahora, Romney se
enfrenta al desafío de New Hampshire, cuyas primarias se celebran el próximo
martes. Allí tiene su domicilio y se antoja difícil que le haga sombra ninguno
de los otros candidatos.
Pero luego esperan Florida y
Carolina del Sur. Estados donde su discurso centrista tiene menos tirón que en
sus bastiones de Nueva Inglaterra. Aun así, se antoja difícil que se le escape
la candidatura. Pero sería una paradoja que unos republicanos tan conservadores
otorgaran la candidatura a un político tan pragmático.
Fuente EL MUNDO

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