Da vergüenza que dominicanos pobres perdieran más de ocho mil millones de pesos en máquinas tragamonedas que operan ilegalmente en el país.
Pero hay culpables en este bochornoso caso.
Las autoridades, porque conociendo de la operación de esos juegos ilegales los permiten.
Que ninguna autoridad venga con el cuento de que desconocían de la existencia de juegos tragamonedas en colmados y colmadotes.
Esos juegos están a la vista de todos, por lo que independientemente de la irresponsabilidad de los jugadores, las autoridades también son culpables.


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