LOSAIL, Qatar.- Jorge Lorenzo era consciente de que su Yamaha M1 había mejorado mucho respecto a la pasada temporada, porque la 800 cc ya había llegado al nivel máximo de evolución. La entrada en escena de las 1.000 cc ha permitido a la fábrica Iwata crear una máquina con más potencial para poder estar a la altura de Honda.
Shuhei Nakamoto, vicepresidente de Honda Racing Corporation (HRC), aseguraba los días previos que Yamaha estaba por encima de ello, algo que desde la marca de los tres diapasones negaban.
Después de lo visto en los primeros entrenamientos oficiales de MotoGP, en el Gran Premio de Qatar, se puede decir que Nakamoto no estaba utilizando la táctica habitual de Guardiola porque cuatro Yamaha se situaron entre las seis primeras posiciones de una parrilla de salida comandada por Jorge Lorenzo.
El piloto español, que a lo largo de la pretemporada se ha situado sistemáticamente por detrás de Casey Stoner, dio un golpe de timón para adjudicarse la primera 'pole' de una temporada que acaba de arrancar pero que promete un duelo fraticida entre ambos. "Yamaha está trabajando muy bien y sabe sacar el máximo potencial", señaló el piloto balear.
Lorenzo fue superior al piloto de Honda, que acusó problemas de 'chattering' (rebote de la rueda trasera) y se quedó a 221 milésimas del español. El inglés Cal Crutchlow (Yamaha) completó la primera línea de la parrilla de salida en la que el compañero de Lorenzo sufrió una peligrosa caída. A Ben Spies, cuarto, se le enganchó el guante en el nuevo protector de la maneta del freno y se hizo daño en el hombro izquierdo aunque su participación en la carrera no corre peligro.
Dani Pedrosa, con problemas mecánicos o eléctricos con la primera moto, se vio obligado a sacar a pista la segunda, con una configuración diferente. Partirá desde la tercera línea (séptimo), aunque acostumbra a hacer salidas estratosféricas.
A Valentino Rossi se le comienza a tensar el gesto. Con problemas en la entrada a curva, sólo pudo ser duodécimo y su Ducati quedó por detrás de las de Nicky Hayden (quinto) y el español Héctor Barberá (octavo).
Por ELENA ISARDO/El Mundo

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