Juan TH y su lamentable derrotismo

El comunicador Juan TH escribe un artículo de opinión todos los domingos en El Nacional, que suele difundir además en medios digitales. Como es uno de los principales promotores del compañero Hipólito Mejía, candidato presidencial de nuestro Partido Revolucionario Dominicano, quienes siguen su columna esperaban que esta vez la dedicara a promover las bondades y conveniencia de la candidatura.

Prefirió no hacerlo así, y emitir criterios que nos dan la oportunidad para dejar sentado que, independientemente de las contingencias que pueda deparar la presente coyuntura electoral, por su eficiencia como ejecutivo, la serenidad y el cuidado con se maneja como figura pública, por suerte para nuestro partido, el presidente y líder del PRD, Miguel Vargas, es una importante reserva para el perredeísmo y el país.

Pensábamos que como se trataba de una de las últimas 3 columnas antes de las elecciones, TH iba a enfocar su artículo en plantear criterios persuasivos hacia los electores aún indecisos y hacia aquellos que estando dispuestos a votar por Hipólito y el PRD, su lealtad es blanda y son pasibles de ser confundidos y desencantados por la fuerte ofensiva de la negativa campaña oficialista.

Cualquiera creería que dada la gran amistad entre el periodista y el presidente Mejía, él iba a convertir esa columna del domingo en un misil de gran efectividad para demostrar que Hipólito es mejor candidato que Danilo, que sería un excelente presidente y que es él quien encarna la opción de cambio que demanda una gran proporción de nuestro pueblo.

Pero todo lo contrario, TH prefirió volver con su larga y ya monótona cruzada de infundios en contra de Miguel, demostrando así que tiene mayor interés en atacar al presidente del PRD, que en impulsar la campaña de Hipólito y, lo que es peor, proyectar una imagen de derrotismo ante propios y extraños, algo extremadamente nocivo a tan poco tiempo de unas elecciones.

Sobre los juicios y prejuicios que expresa TH en contra de Miguel Vargas, claramente impulsados por el febril estilo de sustituir la realidad por sus aspiraciones y deseos, me limito a puntualizar que su enfoque personalista le impide advertir que los procesos políticos y sociales no son determinados por los resentimientos y las frustraciones que puedan albergar algunos individuos en contra de otros.


Por RAFAEL VAZQUEZ (Fiquito)
El autor es diputado por el PRD

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