SEVILLA.- Fernando Alonso
firmó en Valencia la carrera más espectacular de su vida. De repente, sin nadie
esperarlo tras un sábado triste, el español reventó el gran premio valenciano
con una exhibición de pilotaje, agresividad y fuerza. Tenaz como siempre, más
ambicioso, un trueno. Una bestia. Salió undécimo y ganó la carrera con un golpe
de genio. Voló el Ferrari y sus rivales se fueron derritiendo. Su 'show' le da
la primera victoria de su historia en esta pista y le coloca líder del Mundial.
El fogonazo de la salida
lanzó al grupo hacia las estrecheces de las primeras curvas. Una manada
embravecida, buscando todos su espacio sin rozarse. Bella estampa entre muros,
sobre todo en ese segundo ángulo del trazado valenciano donde parece imposible
que entre tanto coche. Gota a gota desfilaron en un arranque muy limpio, en el
que Alonso escaló con rabia por el exterior. Ganó tres posiciones en pocos
segundos, su primer aviso de lo que llegaba.
Desde ese momento el español
puso un ritmo poderoso de remontada. Como un martillo pilón, golpe a golpe, se
fue quitando de encima rivales. Atacó a Niko Hulkenberg hasta aburrirle,
presionó a Kimi Raikkonen, al que adelantó en la primera parada del día... En
16 giros había progresado siete plazas, llevándose por delante la fama aburrida
de esta de pista sin adelantamientos y despejando las dudas sobre su coche,
tras el patinazo del sábado.
Lo de la clasificación quedó
en un error de estrategia, por no utilizar mejores ruedas y menos gasolina para
firmar un buen tiempo, porque el monoplaza rojo estaba fino. En la carrera,
sólo el Red Bull de Sebastian Vettel firmó mejor ritmo, hasta que reventó. El
bicampeón alemán llegó a tener casi 30 segundos de ventaja, pero el accidente
de Vergné, arruinó su escapada. Agrupado el pelotón, su monoplaza reventó poco
después. Quizálos numerosos cambios de su montura, bastante amenazante para el
resto a priori, se abrasaron al bochorno valenciano.
Su KO fue el impulso final
para que Alonso coronara una remontada histórica. Por entonces, tras haber
superado tiempo atrás a Raikkonen en la pasada por los garajes, el podio ya era
suyo. Se lo había levantado a Lewis Hamilton en el pit lane, cuando todos
aprovecharon la presencia del coche de seguridad, para cumplir con el último relevo
de calzado, ahora duro. Los mecánicos de McLaren firmaron un desastroso cambio
de ruedas, casi cómico, mientras desde el territorio de Ferrari aceleraba como
un loco el español, entonces tercero ya.
Su siguiente objetivo fue el
jovencito Romain Grosjean, al que espantó de dos manotazos en cuanto abandonó
la pista el Safety Car. Las gradas del circuito valenciano atronaron al ver a
su piloto ya encima de Vettel, pelando por la victoria, algo único en los cinco
años de gran premio por este puerto. Todo le salía bien esta vez al asturiano,
la fortuna y su fe, la garra y las respuestas de su coche, para firmar una
actuación espectacular.
La puntilla a la remontada
llegó con el ahogo del coche de Vettel. Alonso era primero y pronto quedaría
sin perseguidor cercano porque el Lotus de Grosjean también se gripó. Caían los
enemigos del ferrarista, primero en la carrea, líder del Mundial, héroe para la
hinchada española, en pie fascinada, con las terrazas vibrando. En 34 vueltas,
había recuperado11 posiciones.
En el tramo final, Alonso
aguantó la distancia con Hamilton, al que presionaba Raikkonen. La maravillosa
jornada para el de Ferrari acabó con el fiasco final de Hamilton, que se marchó
sin puntos tras chocar con Maldonado. Día redondo para el español. Mejor
imposible.

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