WASHINGTON.- El Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos ya aprobó un plan para vigilar la zona del Canal de la Mona por medio de aviones a control remoto -“drones”, en inglés- en un intento por reforzar el uso del ciberespacio como arma de combate en contra del narcotráfico.
Uno de esos aviones, que tienen capacidad para volar por largas horas y a diferentes alturas, pudiera estar asignado temporalmente a ofrecer vigilancia entre el aeropuerto Rafael Hernández de la antigua base Ramey de Aguadilla, en Puerto Rico, y la República Dominicana.
La iniciativa, que ha estado bajo estudio desde 2007, confirma la intención de extender a la lucha contra el tráfico de drogas en la zona del Caribe el uso de la tecnología satelital que ha estado disponible en Estados Unidos para fines militares y a nivel nacional en la frontera con el suroeste.
El Canal de la Mona es además un puente para el tráfico de personas indocumentadas.
Por medio de la tecnología que tienen las aeronaves no tripuladas -nueve de las cuales forman parte de la flota de la Patrulla de Fronteras del Departamento de Seguridad Interna- se obtienen imágenes digitales de tanta precisión que a 60,000 pies de altura puede observarse un objeto del tamaño de un envase de leche.
Los detractores de estos equipos los consideran poco viables para lograr movilizaciones inmediatas para detener embarcaciones pequeñas que transportan drogas a alta velocidad.
“Pueden estar muchas horas recopilando información de inteligencia y dando el alerta para interceptación (de cargamentos). Pueden ser muy efectivas”, dijo a El Nuevo Día el general de brigada puertorriqueño José Portela, de la Reserva de la Fuerza Aérea y quien fue director de Movilización de Fuerzas durante la guerra de Bosnia.
Portela -quien se jubila de la Reserva de la Fuerza Aérea al terminar esta semana y también fue comandante de la Guardia Nacional Aérea de Puerto Rico- sostuvo que hace un año un equipo de trabajo del Gobierno federal vinculado a los aviones no tripulados operó desde Aguadilla para estudiar la situación del Canal de la Mona.
Según el diario Los Angeles Times, la Administración Federal de Aviación (FAA) dio su aprobación para vigilar unas 1,000 millas del Canal de la Mona.
El visto bueno de la FAA es necesario para evitar conflictos con el tráfico aéreo comercial.
Un funcionario de una agencia federal de ley y orden indicó a Los Angeles Times que “hay muchas cosas pasando en la zona profunda del Caribe y queremos tener más información”.
Hasta el momento, Seguridad Interna no ha precisado cuándo iniciaría el plan de vigilancia con los aviones a control remoto (que no portarían misiles) por las aguas de la zona de la Mona.
El anuncio sobre los planes de Seguridad Interna coincide con los reclamos del Gobierno de Puerto Rico y de naciones caribeñas a favor de más recursos federales contra el narcotráfico.
El gobernador Luis Fortuño ha atribuido la ola de violencia sin precedentes que ha ocurrido este cuatrienio en la Isla a un aumento en el tráfico de drogas por el vecindario de Puerto Rico.
El pasado jueves, en una audiencia de un subcomité de la Cámara de Representantes federal, Fortuño reafirmó el interés del Gobierno de Puerto Rico de que se asignen más recursos y se establezca por medio de la Oficina del Zar Antidrogas de la Casa Blanca la Iniciativa Frontera del Caribe, una estrategia abarcadora contra las drogas que se asemeje a las que ahora existen para el suroeste y el norte de Estados Unidos.
Para Fortuño, el uso de naves no tripuladas “sería el comienzo de las diferentes iniciativas que confío recibiremos por parte del Gobierno federal”.
“Nos ayudarían en nuestra incansable lucha contra el narcotráfico y la violencia que ocasiona esta actividad”, señaló ayer Fortuño en una declaración escrita.
El comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, ha reclamado que se reviva, además, el aerostato de Lajas, que ha ofrecido vigilancia contra el narcotráfico y que se dañó hace más de un año. “Tenemos que utilizar todos los recursos disponibles”, dijo Pierluisi, al darle la bienvenida al plan federal.
Según funcionarios federales que hablaron con Los Angeles Times bajo condición de que no se les identificara, por los pasados 18 meses Seguridad Interna ha puesto a prueba los aviones Predator por las cercanías de las Bahamas, como parte de un proyecto piloto para expandir después la vigilancia por el Caribe y el Golfo de México.
Pero la tecnología de los aviones no tripulados ha sido poco eficaz para identificar a los traficantes de drogas en alta mar, reconocen expertos federales citados por el periódico. Tras 1,260 horas de vuelo al sureste de Florida, se les atribuye haber ayudado solo con un puñado de intervenciones.
Por JOSE A. DELGADO/Endi.com


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