EL RÍO.- Las aguas del PRD siguen su curso, pero ya no tan agitadas, y lo que es más importante, recuperaron su nivel. Era esperable después de que el Tribunal Superior Electoral dejara sin efecto las acciones del sector insurgente. La legalidad no es decisiva en el conflicto, pero los fallos fueron como anclas: impiden por lo menos que el barco salga de puerto. Además, Miguel Vargas intenta ponerse las pilas, suelta un poco la lengua y anima a su grupo. Tal vez no rinde como debiera, pero sus primeros encuentros provocaron entusiasmo en una soldadesca que no solo estaba desmovilizada, sino algo peor, desmoralizada. Las demostraciones de Santiago, de El Rancho (Feria Ganadera, capital) y de San Cristóbal fueron signos de vida en momentos en que se daba a su grupo por muerto. De manera que ahora hay de parte y parte. La persecución se hace más difícil cuando el supuesto débil se resiste, pero sobre todo presenta batalla. Se pensó que eran Vargas y Rafael –Fiquito– Vásquez, y que eran generales sin tropas. La verdad que estas están apareciendo y llegando a los escenarios...
LAS CABEZAS.- La situación del PRD no es la misma de los días siguientes a las elecciones, pues no solo “el agua se aclara sola al paso de la corriente”, sino que la distancia permite pensar mejor, o tener una perspectiva a más largo alcance. Por ejemplo, se habla de una Tercera Fuerza, que no sería más que un engaño. La constituirían quienes quieren pescar en río revuelto. La estrategia, además de perversa, es sencilla: Dejar que se diezmen Hipólito Mejía y Miguel Vargas para aparecerse como paramédicos y alzarse como salvadores. Aunque la verdad es que hay dirigentes o militantes que no tienen rencores y no se sienten animados a afilar cuchillas para las gargantas de unos ni de otros. Incluso, que se preocupan de esa imagen díscola que proyecta el conglomerado, pues afecta a todos. A los airados del 20 de mayo, a los dolidos del 6 de marzo y a quienes tienen sentido de manada y se someten a la institucionalidad. Aunque los involucrados creen lo contrario, no todo en el PRD es Vargas o Mejía. Hay perredeístas que solo son eso: perredeístas, y conservan las cabezas sobre sus hombros...
Por ORLANDO GIL
El autor es periodista
Tomado Listín Diario


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