WASHINGTON.- El movimiento internacional dedicado a acabar con la epidemia del SIDA ha logrado en diez años más de lo cualquiera hubiese considerado posible en el año 2002. Ocho millones de personas en el mundo reciben atención médica para controlar la infección del VIH y evitar el avance del SIDA. Millones más también lo necesitan ahora que los gobiernos del mundo estudian estrategias para mantener y ampliar la población que actualmente recibe tratamiento.
El Fondo Mundial para el Alivio del VIH/SIDA, la Tuberculosis y la Malaria y el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR) han sido dos de las principales fuentes de financiamiento para los medicamentos, la atención médica y el apoyo que permite salvar la vida a las personas contagiadas con el VIH. Sin embargo, hay alrededor de siete millones de personas en el mundo que pueden recibir tratamiento pero que aún no lo han recibido. Actualmente el dilema que encaran los planificadores internacionales de la salud es determinar si el tratamiento puede ampliarse y si puede ser sostenible.
“Podemos tener cobertura universal, podemos tener sostenibilidad”, dijo Gabriel Jaramillo, gerente general del Fondo Mundial, durante su intervención el 26 de julio en una mesa redonda sobre las necesidades futuras y los costos.
La mesa redonda fue parte de la XIX Conferencia Internacional sobre el SIDA, que se realizó en Washington entre el 22 y 27 de julio.
Antes del comienzo de la conferencia se dio a conocer un indicador decisivo sobre cómo podría evolucionar el financiamiento para el SIDA en los próximos años. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) divulgó datos el 18 de julio que demuestran que en el año 2011 los países de medianos y pequeños ingresos dedicaron 8.600 millones de dólares en su respuesta a la epidemia, superando por primera vez las cantidades entregadas por las organizaciones internacionales y países donantes.
Presente en el mismo panel en el que intervino Jaramillo estuvo el embajador de Estados Unidos para asuntos mundiales del SIDA, Eric Goosby, quien aseveró que la inversión financiera por parte de los países afectados será decisiva para el éxito futuro.
“Para lograr una respuesta duradera contra el VIH, la tuberculosis y la malaria, los países donantes y destinatarios deben mantener sus compromisos políticos y financieros para el esfuerzo”, dijo Goosby.
El embajador dijo, además, que los países más duramente afectados necesitan elaborar estrategias prácticas y claras para atender la epidemia y demostrar así su responsabilidad, y capacidad para afrontar la crisis. Mantener la rendición de cuentas sobre la manera en que se gastan los fondos para el SIDA, y la colaboración entre los esfuerzos locales e internacionales también será importante, dijo Goosby.
Con actividades coordinadas y una visión unificadora, agregó Goosby, el esfuerzo combinado de los organismos internacionales y los gobiernos locales puede reducir el costo de la atención en general y al mismo tiempo puede ayudar a más personas.
“En esta época de restricciones financieras globales es más importante que nunca que trabajemos en favor de una respuesta unificada para salvar la mayor cantidad posible de vidas”, subrayó Goosby.
Etiopía ha hecho un “trabajo extraordinario”, declaró Jaramillo, al explicar cómo ese país ha colaborado con los países donantes para establecer una estrategia local para mejorar la atención de la salud. Aprovechando el apoyo de PEPFAR y del Fondo Mundial, Etiopía ha ampliado enormemente el tratamiento para las personas con VIH/SIDA, dijo Jaramillo, y también ha establecido un sistema de atención de la salud que actualmente cubre al 92 por ciento de su población.
“Actualmente, la tasa de mortalidad a causa del VIH se ha rebajado en un 50 por ciento en Etiopía”, dijo Jaramillo. “Las muertes por la malaria se han reducido en un 40 por ciento y la mortalidad por la tuberculosis se ha reducido en un 32 por ciento”.
El embajador Goosby dijo que Estados Unidos aplaude las recientes reformas instituidas por el Fondo Mundial para lograr mayor eficacia y eficiencia en la distribución de los recursos.
Alrededor de 23.000 delegados procedentes de más de 190 países asistieron a la conferencia sobre el SIDA celebrada en Washington, para participar en numerosos talleres, conferencias y debates sobre su misión para contener la epidemia del SIDA y reducir el sufrimiento que las personas que padecen del VIH/SIDA, así como sus familias y comunidades.
La conferencia fue una oportunidad para la administración Obama de consolidar el apoyo en su meta de lograr una generación sin SIDA en los próximo años por medio del tratamiento de los enfermos y evitando la propagación de la enfermedad.

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