LONDRES.- La hora de la verdad ha llegado para los aeropuertos y el transporte de Londres, el talón de Aquiles de los Juegos, y en especial para Heathrow, el aeropuerto más transitado de Europa y el que más problemas tiene habitualmente. El aeropuerto está funcionando al límite de su capacidad estos días y lo han puesto contra las cuerdas durante estos juegos, en los que se espera la llegada de 40.000 viajeros extra al día. Hay agentes extra de seguridad para agilizar las aduanas, incluso Estados Unidos ha enviado a agentes suyos, y un millar de voluntarios para recibir a los atletas.
Esta semana han empezado a llegar atletas olímpicos de todas partes del mundo. En la pequeña terminal 2 de Heathrow ha coincidido deportistas recién llegados de Estados Unidos, Portugal, Alemania, de China. La televisión israelí entrevista a una de sus atletas apenas cruzar la puerta de llegadas. Un pasajero se hace una foto con el plusmarquista americano de pértiga Brad Walker, mientras éste espera que le ayuden a transportar las pértigas. Una voluntaria olímpica con camiseta magenta se lleva a unos atletas alemanes a la villa olímpica.
En Heathrow, los españoles están llegando por la terminal 5 desde Madrid y desde Barcelona. Del techo de la terminal cuelgan unos aros olímpicos gigantescos. Policías armados hasta los dientes patrullan por el moderno recinto mezclándose con la gente. Un coro de unas cuarenta mujeres obsequia a los atletas con versiones a capella de clásicos del rock. Unos de los primeros atletas españoles en aparecer por la puerta es Diego Quintana, el preparador físico del equipo.
"En todos los Juegos la vela apuesta fuerte (en los últimos Juegos lograron un oro, una plata y dos diplomas), tenemos un equipo muy fuerte, con gente con mucha experiencia y gente muy joven y la suerte está echada", cuenta nada más pisar suelo británico. Son sus segundos Juegos. El equipo de vela se concentrará en la localidad costera de Weymouth, donde se celebrarán las pruebas de esta competición y donde han estado entrenado durante los últimos tres años.
Elías Cuesta, jienense de 27 años y uno de los dos integrantes del equipo tiro con arco, se mostraba sorprendido por coro de mujeres y el recibimiento "con la gente [periodistas y público] tirándote fotos cunado no te sientes nada importante, la verdad es que es emocionante". Son sus primeros Juegos. No consiguió clasificarse para los Juegos de Pequín y a estos llega con una motivación especial. "La medalla está muy difícil, yo soñaría con lograr un diploma y de ahí para arriba todo lo que venga", admite.
Han estado entrenando en el centro de Alto Rendimiento de Madrid Joaquín Blume. Le acompaña Iria Grandal, la otra integrante del equipo, de sólo 21 años, que acude a Londres para conseguir adquirir la máxima experiencia. "Va a ser impresionante, yo creo que no tiene comparación con ninguna competición en el mundo", expresa. La competición de tiro se celebrará en el campo de críquet de Londres, en el barrio de Maida Vale.
Desde Heathrow les han organizado el transporte a la villa olímpica para los tiradores y al pueblo de Weymouth, a tres horas y media de Londres, para el equipo de vela. Esta semana se ha abierto ya el carril olímpico en la M 4, la autopista que comunica Heathrow con Londres. En total habrá hasta 50 kilómetros de carreteras exclusivos para que los atletas, delegados, organizadores y periodista lleguen a tiempo a las competiciones. Este carril ha sido muy criticado, especialmente por los taxistas, que quieren utilizar este carril también y que han organizado diversas huelgas para presionar al gobierno.
Más atascos de lo habitual
Lógicamente el hecho de haber reducido un carril por sentido ha provocado un aumento de los ya de por si habituales atascos. Muchos conductores y, en especial motoristas, intentan ganar tiempo tirando por el carril olímpico. La policía ha aumentado los controles y ha empezado a imponer multas de 130 libras (unos 165 euros) a aquellos conductores que circulen por ese carril.
Se teme un colapso del sistema de transporte de la ciudad, puesto que se esperan tres millones de desplazamientos más cada día (a sumar a los 12 millones habituales). Desde la compañía que gestiona el transporte, que lleva muchos años trabajando para modernizar el metro, con la meta de estos juegos, asegura que, si bien los pasajeros deberán esperar un poco más de lo habitual, todo funcionará. La referencia que tienen es la celebración del jubileo de la Reina Isabel II en la que el metro aguantó.
Por DANIEL POSTIGO/El Mundo


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