Servidores Públicos o Servidores Impúdicos


Las promesas incumplidas por los políticos dominicanos a su pueblo no tienen límites éticos ni morales.

Además de echar a un lado la promesa de servir desinteresadamente a los mejores intereses del pueblo, permanentemente vemos que a pesar de que existe una disposición constitucional que prohíbe los aumentos de salarios por parte de instituciones públicas o entidades autónomas  que manejen fondos públicos, no salimos de la habitual sorpresa cuando vemos en los diarios y noticiarios  la información de grotescos aumentos de salarios por parte de funcionarios del Gobierno Central y de los Ayuntamientos.

Como ejemplo podemos señalar a los ayuntamientos de Dajabón, Puerto Plata, Santo Domingo Norte y hasta el  ayuntamiento de San Cristóbal ha sido parte de la fiesta del dame lo mío. Por igual nos enteramos de los aumentos de dietas, viáticos, incentivos,  y todo tipo de privilegios exclusivos de funcionarios que se erigen en amos y dueños de los fondos públicos que manejan.

El artículo 40 de la constitución de la república establece lo siguiente:
Ninguna institución pública o entidad autónoma que maneje fondos públicos establecerá normas o disposiciones tendentes a incrementar la remuneración o beneficios a sus incumbentes o directivos, sino para un periodo posterior al que fueron electos o designados. La inobservancia de esta disposición será sancionada de conformidad con la ley.

Es evidente la vocación de irrespeto a la constitución de la república, ya por que se ignora su contenido, que es el menor de los casos, o  por codicia extrema de nuestros servidores públicos o más bien servidores impúdicos.

Si la constitución del país no sirve de freno a las apetencias ilimitadas de aquellos que cada temporada electoral se ofrecen como próceres al servicio de la Patria, y luego de conseguir el favor del voto popular trabajan tan solo para mejorar su situación personal, todo esto al amparo de la complicidad de aquellos que callan tan solo porque esperan que al igual a ellos le llegue el momento de tomar su pedazo del pastel, entonces estaremos condenas a tener por siempre estos tipos de servidores públicos, perdón, quise decir impúdicos.


Por JOSELITO GUZMAN C.
El autor es abogado y locutor

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