Una imprudente convocatoria al Consejo de la Magistratura

El presidente Leonel Fernández ha convocado para el próximo viernes una reunión del Consejo Nacional de la Magistratura.

Como único punto de agenda figura la designación del miembro faltante de la Suprema Corte para llenar la vacante que dejó con su renuncia el doctor Jorge Subero Isa.

La composición del Consejo deja una clara mayoría al Presidente Fernández, que lo preside, y lo integran además los presidentes de ambas cámaras congresionales, los representantes de los partidos políticos con bancadas congresionales diferentes al de los titulares, el procurador general de la república y el presidente de la suprema y otro miembro de ese organismo que funge de secretario.

Desde de la misma noche en que el Consejo escogió a los nuevos integrantes de la Suprema, se produjo la renuncia del doctor Subero, que había sido escogido como miembro, pero relevado de la presidencia de ese alto tribunal.

Subero dimitió al instante y abandonó la reunión que se celebró en el Palacio Nacional.

Lo lógico, lo sensato, era que en esa misma sesión se hubiese escogido al sustituto de Subero, pero no se hizo. Y ahora da la impresión de que se hará de manera apresurada, faltando días para el cambio de gobierno.

Un nuevo miembro de la Suprema Corte no hace variar en nada la correlación de fuerzas internas ni a nivel de cuerpo superior de la Justicia ni en las salas en que esta dividido ese alto tribunal.

Por el contrario, se ve desde fuera como una imprudencia innecesaria de parte del Presidente Fernández, pues algunos en su propio partido entienden que al nuevo Presidente debe tocarle aunque sea colita en la Suprema Corte. Lo más lógico es que sea Danilo Medina, ya instalado en el poder, quien tenga la oportunidad de convocar oportunamente al Consejo Nacional de la Magistratura y participar en la escogencia del nuevo juez.

Eso, por lo menos, es lo que sugiere el más elemental sentido común. Actuar de forma contraria proyectaría una imagen irreal de Leonel Fernández, dando la impresión de que busca dejarlo todo amarrado antes de salir del poder el próximo 16 de agosto.

En este momento, a propósito de esa convocatoria, Leonel debería recibir la asesoría de tres juristas que al mismo tiempo en que han colaborado muy cerca en su gobierno, son además muy buenos estrategas y gente de visión profunda, Cesar Pina Toribio, Abel Rodríguez del Orbe y Mariano German, el presidente de la Suprema. Como quiera que se le mire, esa convocatoria es extemporánea, innecesaria e imprudente. ¡Deje eso sin efecto, Presidente!

Altagracita insiste
Danilo Medina declaró que para su gobierno es asunto de prioridad la apertura total del comercio con Haití. Le dijo al secretario general adjunto de la OEA, Albert R. Randim, que el gobierno que inicia este 16 de agosto impulsará gestiones para la firma de un acuerdo de libre comercio con Haití.

Horas antes de ese pronunciamiento, el gobierno haitiano prohibió la importación desde la República Dominicana de productos cárnicos embutidos, especialmente el salami que es de gran consumo por los haitianos.

Casi paralelamente, la directora de Proconsumidor, Altagracia Paulino, ratificaba su denuncia de que el 97 por ciento del salami producido aquí no contiene los valores proteicos y vitamínicos que indica en su etiquetado, además de que el 15 por ciento de los productos analizados en laboratorio contiene contaminación de heces fecales.

La denuncia ha paralizado el comercio de embutidos dominicanos en Haití, y aquí en el país su consumo ha caído en mas de un 70 por ciento, según sus fabricantes.

Pastor y el salami

Pastor Vásquez es escritor, periodista, poeta y diplomático. Ahora mismo esta en Haití y se desempeña como ministro consejero de la Embajada nuestra en Puerto Príncipe.

A Pastor se le considera uno de los dominicanos mejor enterados de la problemática dominico haitiana.

Le favorece no sólo su alto grado de preparación intelectual y haberse dedicado por muchos años al estudio de ese fenómeno, sino porque su propio origen lo puso desde niño en contacto con los inmigrantes haitianos que llegaban cíclicamente al país para dedicarse al corte de la cana, desde que esa actividad tenía algún tipo de control y regulación.

Pastor me envió ayer desde Puerto Príncipe una nota muy interesante sobre el problema provocado por Proconsumidor y su denuncia sobre la contaminación del salami.

Posterior a esta nota de Pastor, las autoridades haitianas prohibieron la importación y comercialización de productos cárnicos fabricados en la República Dominicana, especialmente los embutidos y de forma especifica salamis y salchichones.

Es bueno recordar que el mercado de embutidos dominicanos en Haití mueve casi 100 millones de dólares al año, o sea, unos 1,400 millones de pesos, nada despreciables para un país empeñado en aumentar sus exportaciones y fortalecer el mercado binacional con el país vecino.

A continuación, la nota que me envía Pastor Vásquez Hola, Cesar. He leído tu artículo y pienso que es lo mejor que se ha escrito sobre el tema. Yo le comentaba al Embajador (dominicano en Haití), Rubén Silie, sobre la peligrosidad de esE informe de Proconsumidor, conociendo la sensibilidad del mercado haitiano, y mire por donde van las cosas...


Por CESAR MEDINA
El autor es periodista pOR

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