En todo tiempo, en toda época, el éxito, el desarrollo y bienestar del hombre , necesaria e intrínsecamente, ha estado ligado a una palabra, voluntad; voluntad que encierra anhelos y deseos que se expresan en acciones, acciones estas, que se convierten en fuente catalizadora de los recursos que han de concretizar la satisfacción de las necesidades y carencias de que se adolece y que soslayan el progreso de la sociedad de que se trata.
Ahora, que en nuestro país estamos a las puertas del inicio de un nuevo mandato presidencial, seria oportuno que tal como plateara Rousseau , en el nuevo incúmbete del palacio nacional, veamos expresada una voluntad política que se anteponga a otras tantas voluntades individuales y de grupos que amparados en sus esfuerzos y aportes de campaña, como es natural, querrán imponer sus intereses por encima de los intereses generales que son los que representan el bienestar común.
Debemos estar conscientes de que es una tarea ardua, que requiere de una férrea y verdadera voluntad política de la que no tenemos la menor duda, es poseedor, el presidente electo Danilo Medina, quien ya sabrá sortear los compromisos que necesariamente hubo de asumir en su carrera proselitista, sin dejar de cumplir con su principal y bien conocido emblema de corregir lo que esta mal, continuar lo que esta bien y hacer lo que nuca se hizo.
Y para ello ha de levantarse la bandera de la voluntad y sobre todo, la bendición del todopoderoso.
Por LEONARDO CABRERA
El autor es periodista y locutor
El autor es periodista y locutor
Director de la emisora 91.9Fm


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