EL PADRE.- Así, más o menos, se explica el despropósito de que ese Joaquín Balaguer, considerado antinomia de todo lo que significara libertades públicas y derechos humanos, fuera declarado por un congreso de mayoría perredeísta Padre de la Democracia. Vale recordar que en una encuesta patrocinada por una universidad, la administración de Antonio Guzmán, perredeísta, fue apreciada como el mejor gobierno que había tenido el país.
Nadie olvidará que Guzmán gobernó después de Balaguer, de manera que el presidente agricultor le estaba ganando en historia al presidente ilustrado, igual que como lo había hecho antes en las urnas. Más reciente en el tiempo se descalificó a Hipólito Mejía por la apostasía de presentarse a un segundo período en la boleta de un partido que era antirreeleccionista por tradición y principio y después, además, de haber reformado la Constitución con esos fines. El PRD en verdad, y los perredeístas por consecuencia, habían dejado de ser antirreeleccionistas desde que declararon a Balaguer Padre de la Democracia , puesto que este había hecho de la reelección todo un credo político...
DE IMPROVISO.- Nadie niega la intención de Leonel Fernández de presentarse en el futuro como candidato a la presidencia, pues no disimuló cuando terminó su último mandato que se quedó con todas las ganas y que doce años al frente del Estado no fueron suficientes para el líder peledeísta. Incluso, en esa palabra, o condición, líder, es que está el problema. Ningún líder por estas tierras se explica fuera del poder. Sin embargo, debo repetir que la historia no es mecánica. Que la voluntad de un líder no siempre lo capacita para imponer sus aspiraciones. Que la ambición, al igual que la codicia, rompe el saco. De aquí al 2016 falta tiempo, y los acontecimientos cambian cualquier circunstancia, como puede comprobarse en estos días. La calle no estaba en agenda, y después de tan largo proceso electoral, y de un triunfo indiscutible, nadie sospechó que núcleos ajenos a la cotidianidad política podían levantarse en voces contra un establecimiento que se creía consagrado. Y no obstante, se dieron las gestas de los parques y las plazas, y aunque no muy coherentes, ni tampoco cohesionadas, no dejaron de ser un fenómeno...
LOS ZOMBIES.- En un país donde el día más claro llueve, hay que andar con paraguas, y en el caso de Leonel Fernández, con dos. O mejor dicho, un paraguas y una sombrilla. Pues a sus aspiraciones hay que agregar las de su esposa, y nadie supone como ellos decidirán el orden. Confundir lo doméstico con lo político, no es cosa fácil; y de hacerse grave el conflicto, podría dar al traste con un hogar que a distancia luce amoroso y avenido. Y nadie piensa que puedan realizar una convención entre ellos antes de acudir a la cita del partido. O el uno, o el otro. De manera que Fernández no las tiene todas consigo ni siquiera en su casa, y mucho menos en el país, pues se desbordó a sí mismo ante los ataques de la calle. ¿Por qué entonces una tendencia del PRD lo da como seguro y lo acusa de desbaratar afuera cuando todavía no tiene nada construido adentro? Lo mismo de cuando Balaguer. Hipólito Mejía y sus seguidores creen que si éste se constituye en la némesis de Fernández, asegura la candidatura en el PRD y la elección en el país. Soñar no cuesta nada, pero hacerlo despierto es propio de zombies...
Por ORLANDO GIL
El autor es periodista
Por ORLANDO GIL
El autor es periodista


No hay comentarios.: