Según los ginecólogos y los expertos en higiene, hay pocas prendas más "potencialmente peligrosas" que los tangas.
Al parecer, son el vehículo perfecto para que las bacterias se paseen por toda la zona íntima, y favorecen el desarrollo de infecciones urinarias.
Los pantalones tan ajustados no son buenos. Y los estudios lo confirman, ya que al parecer el uso prolongado de prendas muy ceñidas (especialmente de tejidos duros, como los vaqueros) en la zona de la ingle comprime el nervio femoral y puede causar problemas que van desde la impotencia a los trastornos articulares.
En el caso de las mujeres, las infecciones urinarias y la cistitis están íntimamente relacionados con su uso. Además, en los que son de talle bajo, la presión que se ejerce sobre las caderas puede causar dolores y molestias en las articulaciones.


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