WASHINGTON.- Cuarenta años después
de que la Corte Suprema de Estados Unidos tomara una decisión histórica, la
Constitución sigue garantizando el derecho a abortar, aunque cada vez es más
discutido por numerosos sectores que buscan dificultar el procedimiento a nivel
local.
El 22 de enero de 1973, en una decisión conocida
como "Roe versus Wade", la Corte decidió que el aborto es un derecho
fundamental garantizado por la Carta Magna, basándose en el derecho al respeto
de la vida privada.
Como cada año, decenas de miles de personas que se
oponen al aborto, conocidas como "pro-life", conmemorarán la semana
que viene el 40 aniversario de esta decisión desfilando ante la Corte Suprema
bajo la Marcha por la Vida (March for Life), que esta vez se celebrará el 25 de
enero para que no coincida con la ceremonia de investidura del presidente
Barack Obama.
Mientras, el movimiento denominado
"pro-choice", que apoya el aborto, organizará sus tradicionales
reuniones, cenas y conferencias a nivel local para celebrar la fecha.
Como muestran numerosos sondeos, hace tiempo que la
población estadounidense está profundamente dividida sobre la cuestión.
El martes, el Centro Pew Research publicó un estudio
en el que señala que seis de cada 10 estadounidenses no quieren que la decisión
de la Corte Suprema sea abrogada, frente a tres que defienden la posición
contraria.
En mayo de
2012, la encuestadora Gallup afirmó que sólo 41% de los ciudadanos estaba a
favor del aborto, la cifra más baja nunca registrada (en 1995 era del 56%),
mientras que 50% se oponía (hace 18 años sólo representaban el 33%).
Lo único en lo que ambas partes están de acuerdo es
que nunca hasta ahora se habían aprobado a nivel estatal tantas leyes
relacionadas con el aborto, promovidas por el potente lobby
"pro-life" y combatidas por el activo movimiento
"pro-choice".
Los que se oponen "saben que no pueden cambiar
la decisión de la Corte Suprema", cuenta a la AFP James Kelly, profesor de
Sociología y autor de libros sobre el aborto, por lo que trabajan "por
etapas, estado por estado".
Un solo
centro para abortar en Misisipi
El instituto de investigación Guttmacher encontró
que en 2011 se aprobaron 92 leyes sobre la cuestión, una cifra récord, mientras
que en 2012 fueron 43, que iban desde medidas para limitar la interrupción de
gestaciones avanzadas a la prohibición para las aseguradores médicas de
reembolsar el dinero de las cirugías a los pacientes, pasando por la obligación
de realizar una ecografía.
Todas las leyes tienen "el mismo
objetivo", denuncia Jennifer Dalven, del grupo a favor del derecho de
abortar ACLU: "impedir que las mujeres puedan abortar, a pesar de que sea
técnicamente legal".
Otras legislaciones obligan a las clínicas que
realizan abortos a cumplir normativas de otros hospitales relacionadas con la
construcción de los centros, como las dimensiones del estacionamiento o el
tamaño de las puertas.
"Su único objetivo no es garantizar la salud de
los pacientes", asegura a la AFP Jon O'Brien, presidente de Catholics For
Choice, "sino cerrar las clínicas".
Estados Unidos cuenta hoy en día con 1.800 centros
donde se practica el aborto, pero el 83% de los condados del país no tienen. En
Misisipi, por ejemplo, un estado del sur de tres millones de habitantes, sólo
queda uno.
"No podemos enmendar 'Roe' en un futuro
inmediato", confirma Jeanne Monahan, presidenta de Marcha por la Vida.
"Por lo tanto trabajamos a nivel estatal para promulgar leyes que
garanticen un consentimiento declarado", agrega.
"No es
un cambio de estrategia, sino una sofisticación de nuesto enfoque",
puntualiza la dirigente, quien asegura que cada vez más gente,
"principalmente los jóvenes", se siente más identificada con una
postura de "apoyo a la vida".
Dada la evolución que ha vivido Estados Unidos en
estos 40 años, "el aborto es una cuestión que la sociedad no resolverá
nunca", sentencia el profesor de Sociología Kelly.


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