BRASILIA.- Los funerales se realizarán con
intervalos de cada media hora y durarán todo el lunes. Los cementerios de la
ciudad agregaron servicios extras. En el incendio de la discoteca Kiss murieron
231 personas. Otras 79 permanecen en cuidados intensivos
Brasil comienza a despedir a las víctimas del
trágico incendio en la discoteca Kiss, en el que este domingo murieron 231
personas. Los entierros empezaron a las 7.30 de la mañana, hora local, de
acuerdo con el periódico Zero Hora de Santa María, ciudad en la que sucedió la
catástrofe. A las 9, inicia la misa ecuménica del obispo Helio Adelar Hubert.
Durante este lunes, se prevé que serán enterrados alrededor
de 50 cuerpos en el Cementerio Municipal Ecuménico de la ciudad. Las ceremonias
de cada una de las víctimas serán consecutivas, con intervalos de 30 minutos.
El domingo por la tarde y la noche, el Ejército y el
personal del cementerio abrió las tumbas necesarias para dar sepultura a los
muertos. Se debieron agregar servicios extra, debido al gran número de
cadáveres que está previsto que lleguen al lugar. El cementerio ecuménico
realiza, por lo general, sólo cinco entierros por día.
El ministro brasileño de Salud, Alexandre Padilha,
dijo que quedan 79 personas hospitalizadas en cuidados intensivos de un total
de 112 lesionados.
Cerca del 80% de esos internados graves son
pacientes que sufrieron una intoxicación al inhalar humo, y el 20% restante son
heridos con quemaduras graves.
Por su parte, el Gobierno emitió un listado completo
con el nombre de las víctimas, si bien aún quedan varios cuerpos sin
identificar. Los restos fueron llevados al Polideportivo de la ciudad para que
los familiares pudieran hacer su reconocimiento.
En la lista, había nombres repetidos, por lo que el
Gobierno de Brasil redujo la cifra inicial de muertos de 233 a 231. Sin
embargo, el diario OGlobo advierte de que habría otras tres nuevas víctimas.
El trágico incendio comenzó entre las 2 y las 3 de
la madrugada en la discoteca Kiss, ubicada en la ciudad de Santa María, en Rio
Grande Do Sul. En base a los testigos, se sospecha que un integrante de la
banda Gurizada Fandangueira, que se presentaba ese día, lanzó una bengala que
quedó prendida al techo.
El club nocturno ardió enseguida en llamas, pero la
situación fue más dramática cuando los asistentes intentaron escapar y
encontraron que solo una de las salidas de emergencia estaba habilitada.
Varias personas corrieron a los baños en busca de
agua y de una ventana para huir, pero murieron asfixiadas o bien aplastadas
durante la estampida. Los bomberos debieron romper las paredes de la discoteca
para rescatar a las víctimas.
Esta se trata de una de las mayores tragedias por
pirotecnia en el mundo entero y es la segunda peor catástrofe en Brasil, detrás
del incendio de 1961 en Niteroi, en el que fallecieron 500 personas.
La presidente Dilma Rousseff canceló sus compromisos
en Santiago de Chile, donde se realizaba la cumbre Celac-UE, y se trasladó de
urgencia a Santa María para dar su apoyo a los sobrevivientes y a los
familiares de las víctimas. “Esta tragedia enlutece a todo Brasil”, sostuvo,
visiblemente emocionada.
Los líderes regionales expresaron su solidaridad con
el país. Desde Argentina, se comprometieron enviar piel para asistir a los
afectados. Asimismo, el Gobierno de Brasil puso a disposición de las
autoridades de Santa María sus mejores peritos para investigar las causas del
fatal incendio.



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