Los “fraternos” del deporte usan términos
rocambolescos en sus crónicas llenas de gracia sobre la pelota y los peloteros.
Hace un mes lo dijeron todo con este titular: “El león sale de la tumba y se
peina la melena...”.
Se refería a la remontada del Escogido en los días
finales de la vuelta regular del campeonato de pelota cuando todo parecía
perdido para el Escogido, que se disputaba con Los Toros el último lugar.
Hasta los escogidistas de mayor tradición se
alejaron de los estadios y dieron la causa por perdida... Mi hijo Oscar, que al
igual que sus hermanos lleva el fanatismo rojo en el ADN, me escribió una nota
de autocompasión que me hizo sentir culpable de todas sus angustias:
“...Ya todo está perdido, Padre... Esperaremos
tiempos mejores”.
Y dos días más tarde aquél encabezado que más bien
parecía el título de una de esas películas de “terror” en los años de nuestra
infancia... ¡Se sale de la tumba...!
Entonces advertí que ese equipo “duro de matar” --el
último canto de guerra escarlata-- iniciaba una espiral ascendente que no se
detendría jamás hasta revalidar la corona... ¡Como en efecto ocurrió!
El último día de la serie regular, cuando el
conjunto capitaleño clasificó para el round robin, reparé en el entusiasmo que
reinaba en la dirigencia escogidista, en sus jugadores y en su fanaticada.
El resultado era previsible. Lo que nadie imaginó
fue el desenlace de la serie final: ¿Aplastar al Águila de forma tan
humillante...? ¿Derrotarla tres veces en su propio terreno? ¿Permitirle una
sola carrera en 31 entradas? ¿Tirarle dos blanquedas en el estadio Cibao? Eso
parecía una ilusión loca.
Luichy y Mickey
Disfruté la coincidencia de estar en el país con
este triunfo escogidista. No fui al estadio, pero vi por televisión los últimos
partidos y me contagié con el entusiasmo que siempre provoca nuestra pelota y
el fervor de los fanáticos.
De las transmisiones me llamaron la atención tres
cosas muy notorias: Lo depurado que luce Luichy Sánchez, aún dentro de su
lógica y natural simpatía por las Águilas. Sus conocimientos estadísticos los
suma a su cultura y buena formación intelectual para presentar ante las cámaras
a un excelente comunicador deportivo.
Y de Mickey Mena --excompañero de infortunios
escogidistas-- no hay nada nuevo qué decir... Su profesionalidad es de
antología y su decencia le llega de familia.
Lo otro es lo reiteradamente molestosa que resulta
la transmisión de la Cadena de las Águilas llena de una publicidad burda --que
no ya en cada jugada, sino en cada movimiento de los peloteros--, hecha con una
estridencia sencillamente inaguantable.
Sé que la publicidad es imprescindible en una transmisión
tan costosa, pero en estos tiempos modernos hay formas de hacerla menos
molestosa y más efectiva... Como lo ha hecho la cadena del Escogido, por
ejemplo. Sólo con la publicidad institucional, spots publicitarios, sin vender
strikes, bolas, fouls, picadas de ojo, muecas...
Es asunto de ser un poco más creativo y de ajustar
tarifa... como ocurre con las transmisiones deportivas en todas partes del
mundo. Menos en el Cibao.
(A propósito, Luichy: Jamás olvidar que los
micrófonos han traicionado a las figuras más lúcidas de la humanidad, desde que
se inventó ese sistema de amplificación de la voz... ¡Siempre están abiertos...
listos para la peor trastada!)
Chilote, Miguel Tejada
Chilote Llenas es una gloria no sólo de la pelota
sino de nuestra decencia deportiva.
En el terreno llenó de gloria a las Águilas, al
Cibao y al país... Como manager fue un dechado de talento, sabiduría, respeto y
dignidad. Y en el gabinete del equipo, como presidente y gerente general, ha
sido un estratega insuperable.
Pero por encima de todo, su caballerosidad, su fina
educación, su trato distinguido, su “don de gente” inigualable que lo han
convertido con los años en una de las personalidades más prestantes de su
región y del país.
En este momento de tristeza deportiva por la derrota
de las Águilas, un reconocimiento al Chilote es lo menos que puede darle una
fanaticada agradecida de tanta gloria prodigada por un solo hombre...
Y también para Miguel Tejada, el pelotero activo más
aguilucho que tienen las Águilas... Un hombre que lo da todo en el terreno y el
único de todas nuestras estrellas del béisbol que en su mejor época jamás se
alejó del Estadio Cibao.
Es una frase hecha que lo dice todo: ¡Honrar,
honra...!
Por CESAR MEDINA
El autor es periodista

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