QUEENS.- Un juez de la Corte Suprema aprobó ayer
aplazar la instrucción de cargos contra una hispana acusada de empujar
fatalmente a un hombre a los rieles del tren, hasta que se realicen nuevos
exámenes siquiátricos.
Con el cabello largo y suelto, esposada y vestida
con el traje color naranja de presidiaria, Erika Menéndez ingresó a la sala
judicial para lo que iba a ser una audiencia de acusación formal con cargos de
asesinato por la muerte de Sunando Sen, realizado presuntamente como un crimen
de odio.
A comparación de la última audiencia en corte,
Menéndez estaba tranquila y no hizo ningún ruido.
En la primera comparecencia —mientras el juez
hablaba— la acusada se reía incontrolablemente interrumpiendo el proceso.
Sen, de 46 años, fue empujado a los rieles del tren
7 el 29 de diciembre de 2012 por Menéndez, de 31.
Según las propias declaraciones de la mujer a la
Policía, lo hizo por el odio que siente hacia los hindúes y musulmanes desde el
atentado a las Torres Gemelas del 11 de septiembre, según consta en la
acusación de la fiscalía.
Joseph DeFelice, uno de los abogados de Menéndez,
argumentó que su cliente necesitaba ser examinada por un siquiatra antes de ser
acusada y que necesitaba por lo menos 30 días para hacerlo.
"Después de hablar con ella (Menendez)… Ella
está imaginando cosas", indicó DeFelice, quien agregó que no confirmaba
los resultados del primer examen siquiátrico que se le realizó anteriormente y
que la declaraban capacitada para un juicio.
DeFelice, abogado asignado por la corte, aseveró
también que una entrevista que le hizo un periódico el 19 de enero mientras que
ella estaba en prisión, es una "historia fabricada".
El abogado dijo que "en el reporte que le hizo
cierto periódico dice que ella declaró que está oyendo voces".
Tras una audiencia privada de la fiscalía y los
abogados de la defensa con el juez Gregory Lasak —por más de 20 minutos— el
magistrado indicó que la próxima audiencia será el 27 de febrero. Para ese
entonces, ya la defensa debe tener los resultados de los exámenes realizados
por el especialista.
En la sala estuvieron presentes dos mujeres
—familiares de Menéndez— que sollozaban desde que vieron salir a la acusada.
Luego salieron sin formular declaraciones a la prensa.
Por
GLORIA MEDINA/Edlp

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