COMEDIA, DRAMA, FARSA.- El cine dominicano tiene
futuro cuando en vez de comedia haga drama, o logre combinar una con otra, como
el Hollywood de los primeros años. Lo de ayer frente a la Casa Nacional del PRD
puede ser una o la otra, o una mezcla, aunque más una farsa de teatro antiguo.
Por ejemplo, ¿cómo se explica que el 14 de enero los agentes de la Policía
Nacional destacados en el mismo lugar eran más intimidantes que los de ayer
domingo, o que se permitiera que los compañeros de las bases desbordaran los
límites sin que se osara ponerles freno? ¿Cómo entender que esa turbamulta
fuera tan decente que después de tomar por asalto el local, con sobradas
muestras de valentía y arrojo, lo entregaran al subjefe Campusano sin empujones
ni malas palabras? Las mujeres gustan de chupar los caramelos llamados rolones,
pero todavía estos no superan las mentas verdes. Los perredeístas, tan guapos
entre ellos mismos, se rindieron mansamente, sin que la guardia tuviera que
usar el tolete...
DEMASIADOS PERSONAJES.- El sábado entre tarde y
noche fue de mucha comunicación y cambio de planes entre los mandos policiales,
como si una mente superior estuviera barajando posibilidades en relación a la
reunión del CEN del PRD. Con las experiencias del Tribunal Superior Electoral,
cuando una turba agredió a los seguidores de Miguel Vargas que buscaban amparo
en esa alta corte, y del Consejo de Disciplina, en que otra intentó quitar las
vallas colocadas por los agentes policiales y participar a la mala en el juicio
a Hipólito Mejía y compartes, no había que inventar nada. Solo seguir el manual
y hacer los ajustes que impusiera la circunstancia. Sin embargo, esta vez no
hubo línea de combate, y antes que favorecer a Vargas, se facilitó el cometido
de Mejía. ¿Cómo fue que ahora se responsabilizó de lo que sucediera a Leonel
Fernández, Danilo Medina y Miguel Vargas, y no al general José Armando Polanco
Gómez? ¿Cómo fue que ahora estuvo envuelto el ministro de Interior y Policía,
Ramón Fadul, y por igual el de la Presidencia, Gustavo Montalvo?...
TODOS LOS CAMINOS.- En la antigüedad se decía que
todos los caminos conducían a Roma, cuando el imperio dominaba el mundo. Desde
el pasado sábado puede decirse que todas las diligencias conducían al Palacio
Nacional, y por eso en determinados momentos el jefe de la Policía Nacional, el
general Polanco Gómez, fue ubicado en la Casa de Gobierno. No puede pensarse
que Gustavo Montalvo iba a involucrarse en estos afanes sin el conocimiento y
anuencia del presidente titular Danilo Medina, quien a la sazón se encontraba
en Chile. Es decir, que un asunto que era estrictamente policial, o de orden
público, se convirtió en político, y lo fue, no porque el CEN sea un organismo
político, sino porque Hipólito Mejía, prevalido de su condición de ex
presidente, buscó interlocución con el gobierno. Y lo mejor de todo: la
consiguió. Él no pidió, ni podía pedir, que lo llevaran en un tanque de guerra
a la Casa Nacional y lo posesionaran como jefe absoluto del PRD. Lo que
necesitaba, y se le permitió, era que se dejara que su tropa de choque
desbaratara la reunión y ocupara el local con el menor daño posible...
CÉSAR EN LAS GALIAS.- ¿Qué fue lo que hizo Hipólito
Mejía ayer domingo después que su avanzada tomara las instalaciones de la Casa
Nacional del PRD? Llegar como César a Las Galias: mostrarse en la yipeta del
triunfo y luego dejar el local a manos de ese grupo de violentos, sabiendo que
logrado su efecto, este no le servía para más nada. Como ocurre en el derecho
sajón, que no se escribe, lo acordado es ley. ¿Cómo fue que aparecieron de la
nada los demás dirigentes de su corte, incluso tan charlatanes algunos que
hablaban en términos de proclama, haciendo creer lo que no era: que las bases
del partido habían despertado y que ahora el gobierno iba a saber lo que era
oposición? La verdad es otra. Ahora es cuando realmente el PRD está en manos
del gobierno. Las intimidades del negocio no se conocen, pero de seguro se
conocerán, pues el perredeísta no se guarda nada, o no se aguanta, y poco a
poco se tendrán las evidencias, aunque no pueden perderse de vista estas
señales. “Entrégate...” canta Luis Miguel, y con mejor letra y excelente
melodía acaba de ocurrir en política...
Por
ORLANDO GIL
El autor es periodista y productor de televisión


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