MADRID.- El desprendimiento de un fragmento de gomaespuma de
pocos gramos de peso provocó que el imponente transbordador 'Columbia' de la
NASA se desintegrara en el aire. Pese a las advertencias de los ingenieros, que
detectaron la avería durante el viaje de ida a la Estación Espacial
Internacional (ISS), el problema técnico no se resolvió.
Dos semanas después, durante el vuelo de regreso a
la Tierra, la nave hizo explosión. El resultado: la muerte de los siete
astronautas que conformaban la tripulación y la conmoción de todo un país, que
asistía con incredulidad a un nuevo accidente mortal de otro transbordador, uno
de los orgullos nacionales. Y es que sólo algunos años antes, en 1986, el
'Challenger' había sufrido la misma suerte, aunque en aquella ocasión la
explosión y la muerte de sus siete astronautas se produjo durante el despegue.
Exactamente 73 segundos después del lanzamiento.
Una década después de la pérdida del 'Columbia', los
transbordadores ya forman parte de la Historia y los vehículos que
sobrevivieron (el 'Endeavour', el 'Discovery', el 'Enterprise' y el 'Atlantis')
se exhiben en los museos de EEUU. Aunque estas naves espaciales volvieron a
volar en 2005, una vez que se esclarecieron las causas del accidente y se
revisaron las normas de seguridad, las dos tragedias pusieron de manifiesto los
riesgos del 'shuttle', que además tenía unos costes de mantenimiento muy altos.
¿Un
accidente inevitable?
Eran las 8.59 horas (en Florida) del 1 de febrero de
2003 cuando el centro de control de la NASA dejó de tener comunicación con el
'Columbia', cuando se encontraba a 70 kilómetros de altura y le faltaba muy
poco para aterrizar. Como dijo el entonces presidente de EEUU, George W. Bush,
durante su discurso de despedida, "su misión ya casi se había completado,
y los perdimos muy cerca de casa".
Los restos de la nave quedaron repartidos por una
amplia zona. Los equipos de salvamento lograron recuperar decenas de piezas que
hicieron posible la 'autopsia' del 'shuttle'. La caja negra de la nave reveló
también que el problema técnico se había originado en el ala izquierda.
El 'Columbia' durante una de sus misiones antes del
accidente.| NASA
¿Por qué se infravaloró el peligro que podía suponer
el desprendimiento de aquel trozo de espuma aislante que recubría el soporte
que unía el morro de la nave con el depósito externo de combustible? Los
ingenieros de la NASA compararon este episodio con otros sucedidos
anteriormente y aunque recomendaron que se realizara un paseo espacial de
emergencia para inspeccionar el ala izquierda, oficialmente la dirección de la
NASA concluyó que no había razones para la alarma.
Sin embargo, Carlos González Pintado, ex jefe de
Operaciones de la NASA en el Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo
de Madrid (MDSCC), en Robledo de Chavela (Madrid), afirma que en realidad no
era posible reparar la avería. De hecho, González se muestra convencido de que
tanto los siete astronautas como los trabajadores del centro de control de
Houston eran conscientes de la gravedad del problema y sabían que habría un
accidente. "No había posibilidad de que arreglaran la avería, porque los
astronautas no llevaban trajes para hacer una caminata espacial y repararla.
Por otro lado, el transbordador no llevaba el módulo de acoplamiento a la ISS,
así que tampoco era posible que se trasladaran a la plataforma y esperaran
junto a los otros astronautas a que otra nave les trajera a la Tierra",
explica en conversación telefónica.
González recuerda la preocupación que se vivía en la
base madrileña de la NASA durante los días previos al vuelo de regreso:
"Estábamos muy preocupados por el desprendimiento de la pieza del
transbordador, aunque no sabíamos cuál era el alcance de la avería",
señala. "Los astronautas fueron muy profesionales. Sabían que estaban
condenados a morir. Hasta cierto punto, fue un accidente inevitable",
sostiene el ingeniero.
Un
fragmento de gomaespuma
Según recuerda Giles Sparrow en su libro
'Astronáutica, la historia desde el Sputnik al transbordador y más allá'
(Editorial Akal), la investigación posterior a la tragedia reveló que el
fragmento que se desprendió era mayor que en cualquier otra misión anterior y
golpeó la nave a mucha más velocidad y con un ángulo distinto. Asimismo, el
impacto afectó a un borde del ala, que es una zona que soporta mucho calor
durante la reentrada a la atmósfera y, por lo tanto, era especialmente
sensible.
Tras el accidente del 'Columbia' los siguientes
vuelos programados del 'shuttle' se cancelaron y se paralizó la construcción de
la Estación Espacial Internacional (ISS). Las únicas naves que volaron durante
un par de años fueron las rusas 'Soyuz', que se encargaron de trasladar a los
astronautas y enviar los suministros a la ISS.
Mientras tanto, se introdujeron nuevas medidas de
seguridad. Desde el accidente se empezaron a realizar de manera rutinaria
caminatas espaciales para inspeccionar el estado de las losetas localizadas en
zonas claves para asegurarse de que cualquier incidencia era resuelta ante de
emprender el viaje de vuelta. Por tanto era obligatorio que llevaran un kit de
reparación y un traje adecuado para salir de la nave.
Del
espacio al museo
En julio de 2005 se reiniciaron los vuelos del
'shuttle', aunque su vida ya tenía los días contados. Y es que un año después
de la tragedia, en 2004, el Gobierno anunció que los transbordadores serían
retirados cuando se completara la construcción de la ISS. La NASA construiría
un nuevo vehículo para llevar a sus astronautas al espacio, poniendo fin a una
etapa que comenzó el 12 de abril de 1981, cuando se lanzó el primer
transbordador, que fue precisamente el 'Columbia'
Sin embargo, poco después de llegar a la Casa
Blanca, Barack Obama, aconsejado por una comisión de expertos, emprendió una
reforma de la NASA que incluyó la retirada de la flota de transbordadores antes
de que la nave que iba a sustituir al 'shuttle' estuviera lista. El último
'shuttle' aterrizó en julio de 2011. En la actualidad, los astronautas
estadounidenses dependen de las naves rusas para viajar al espacio y hasta
dentro de unos años no estará lista la cápsula 'Orion', en cuya construcción
también participa la Agencia Espacial Europea (ESA). Con esta nave, EEUU planea
explorar el espacio profundo y preparar la misión a Marte, prevista para el año
2030.
"Explorar y descubrir no es una opción que
podamos elegir, sino un deseo grabado en el corazón de los seres humanos. Somos
parte de la creación que busca comprender la creación. Elegimos a los mejores
de entre nosotros, los enviamos hacia la oscuridad, sin un mapa, y rezamos para
que regresen", afirmó el presidente Bush durante el homenaje a las
víctimas del 'Columbia'.
Los estadounidenses Rick Husband, William McCool,
Michael Anderson, Laurel Clark, David Brown, Kalpana Chawla y el israelí Ilan
Ramon pasaron así a engrosar la lista de los héroes que contribuyeron a hacer
realidad el sueño de conquistar el espacio pero nunca despertaron.
Por TERESA GUERRERO/El Mundo


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