Mayoría de trabajadores domésticos carece de protecciones, según OIT

Mujeres con carteles y baldes verdes (AP Images)WASHINGTON.- Hay más de 52 millones de trabajadores domésticos en todo el mundo, el 83 por ciento de estos son mujeres, y muchos soportan malas condiciones de trabajo y no cuentan con protecciones legales suficientes, según el informe sobre la fuerza laboral doméstica en crecimiento en el mundo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Las trabajadoras domésticas conforman el 7,5 por ciento de las mujeres en todo el mundo que ganan un salario, la mayor parte trabaja en la región de Asia y el Pacífico, seguida de América Latina y el Caribe, de acuerdo con el informe publicado en Ginebra el 9 de enero.

En base a su investigación, la OIT ha documentado un 60 por ciento de aumento en la cantidad de trabajadores domésticos desde la cifra de 33,2 millones en 1995 hasta los 52,6 millones en 2010. Sandra Polaski, subdirectora general de la OIT, dijo que los trabajadores domésticos son una parte indispensable de la composición social en muchos países, y que sus responsabilidades van desde proporcionar cuidado a niños, personas mayores y discapacitados a una amplia variedad de otras tareas domésticas.

Sin embargo Polaski señaló que la mayoría de los trabajadores domésticos con frecuencia son explotados más allá de lo tolerable para otros trabajadores y excluidos de protecciones que disfrutan otros trabajadores. A muchos se les paga una cantidad semanal o mensual fija a pesar de que siendo empleados que viven en la casa se espera que estén disponibles siempre que se los necesita.

“A los trabajadores domésticos con frecuencia se les exige que trabajen más horas que los otros trabajadores, y en muchos países no disfrutan del mismo derecho al descanso semanal que otros trabajadores. Junto a la falta de derechos, la dependencia extrema de un empleador y la naturaleza aislada y desprotegida del trabajo doméstico pueden hacerlos vulnerables a la explotación y el abuso”, indicó Sandra Polaski.

La OIT dijo que algunos trabajadores domésticos inmigrantes tienen un estatus legal precario en los países en los que trabajan y son especialmente vulnerables al abuso cuando no conocen ni el idioma ni las leyes locales. Tal abuso puede incluir violencia física y sexual, abuso psicológico, falta de pago de salarios, sometimiento por deudas y verse forzados a trabajar y vivir en condiciones de abuso.

Entre sus conclusiones, la OIT informa que el 45 por ciento de los trabajadores domésticos no tienen derecho a los periodos semanales de descanso o vacaciones anuales pagadas; un 29,9 por ciento no está cubierto por legislación laboral nacional y más de un tercio de las trabajadoras domésticas no cuenta con protección de maternidad.

La OIT también indica que su investigación no incluye a aproximadamente 7,4 millones de trabajadores domésticos menores de 15 años y que debido a que muchas veces no se informa abiertamente del trabajo doméstico, la cantidad real de trabajadores podría en realidad estar cerca de los 100 millones.

El informe de la OIT sigue a la adopción de un tratado en junio de 2011 que pretende asegurar que los trabajadores domésticos del mundo reciban un salario y condiciones de trabajo decentes, incluyendo los mismos derechos laborales que los demás trabajadores.

En la actualidad, solamente el 10 por ciento de los trabajadores domésticos disfrutan de las mismas protecciones legales, incluyendo el salario mínimo y el derecho a la negociación colectiva y más del 25 por ciento están completamente excluidos de la legislación laboral en los países en los que trabajan.

La OIT dijo que su informe había marcado un estándar contra el cual se podía medir el progreso realizado en cuanto a las normas fijadas por el tratado de 2011 en el futuro, ya que continúa aumentando la fuerza laboral doméstica del mundo.

Polaski dijo que la demanda de trabajadores de cuidado doméstico aumentará en el futuro a medida que las sociedades envejezcan.

Estados Unidos es un gran partidario de los esfuerzos de la OIT para asegurar los derechos humanos universales por medio de mejoras en las condiciones de vida y de trabajo a nivel mundial. Tanto Estados Unidos como la OIT han prometido dar a conocer e inculcar respeto por los principios democráticos en todo el mundo.

Como el más grande estado miembro y donante de la OIT, Estados Unidos aporta aproximadamente un 22 por ciento del presupuesto regular de la OIT cada bienio y es también el donante más grande en proyectos de cooperación técnica extrapresupuestarios de la OIT.

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