Ya fueron identificados 14 de 17 cadáveres hallados
en una fosa. No se descarta una venganza narco.
Las autoridades de Nuevo León, en el norte de
México, confirmaron que 14 de los 17 cadáveres encontrados en un pozo de agua
pertenecen a los integrantes del grupo musical Kombo Kolombia, que estaban
desaparecidos desde el viernes pasado.
Según informó la fiscalía estatal, los tres cuerpos
restantes también corresponderían a la banda, aunque todavía no pudieron ser
identificados por los familiares. La principal hipótesis que se teje es que se
trató de una venganza narco.
"Sólo faltan tres cuerpos por identificar como
integrantes del grupo musical. Se están haciendo pruebas de ADN con los
familiares, presumimos que, en efecto, sean las personas que faltaban por
encontrar", indicó un agente de la fiscalía de Nuevo León.
De acuerdo con una fuente cercana a las
investigaciones, una de las líneas que sigue la fiscalía es que el grupo
musical podría estar vinculado con el cártel de Los Zetas, uno de los más
poderosos y sanguinarios que actúan en México.
Este cartel, formado por ex militares a mediados de
los 1990, controla, según la fuente, algunos de los sitios donde tocaba Kombo
Kolombia, y los responsables de la masacre serían miembros del cártel de
Sinaloa, rival de Los Zetas.
El vocero de Seguridad del Gobierno estatal, Jorge
Domene, remarcó que las investigaciones apuntan a que se trató de un
"ataque directo" a los miembros del grupo, puesto que a las
aproximadamente 50 personas que asistían la noche del jueves al festejo privado
en el que aquellos se presentaban no les pasó nada.
"Pareciera que fuera una vendetta, una venganza
de algún grupo criminal, porque todas las características de los hechos hacen
que parezca que era un grupo de la delincuencia organizada", declaró
Domene en una entrevista radiofónica.
Los 13 músicos de Kombo Kolombia y cuatro de sus
técnicos habían desaparecido en la madrugada del viernes pasado, tras
presentarse en una fiesta privada en el municipio de Hidalgo.
Los familiares reportaron la desaparición ante las
autoridades al día siguiente. En el lugar, todavía estaban los vehículos de los
miembros de Kombo Kolombia. Vecinos aseguraron que esa noche habían oído
disparos y ruido de coches que huían a toda velocidad.
Sólo uno de los integrantes logró escapar de los
captores. Al declarar, confirmó que habían sido secuestrados. También ayudó a
los investigadores a encontrar la zona a la que habían sido trasladados.
La fosa fue encontrada el domingo pasado y desde
entonces se procedió al rescate de los cuerpos, que se vio demorada por la
necesidad de sacar el agua con una bomba hidráulica. Todos los cadáveres
estaban baleados y con huellas de tortura. El pozo se ubica en una finca
abandonada en el municipio de Mina.


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