MADRID.- Jesús Manzano, una de las piezas básicas en
las que se sustentó la investigación de la 'operación Puerto' y una de las
partes de la acusación, tomó la palabra en el juicio y describió, con toda
precisión, la trama de dopaje masivo en el equipo Kelme.
"Fui tratado por
el doctor Eufemiano Fuentes, que me prescribió EPO en 2001, 2002 y 2003. Él nos
daba los viales y nos decía que había que meterlo en un termo de acero
inoxidable. Yo no tenía posibilidad de acceder a la EPO, porque es de uso
hospitalario", afirmó el que fuera ciclista del equipo Kelme desde 2000 a
2003.
"En competición me inyectaban la EPO los
médicos Fuentes, Walter Viru, Alfredo Córdova quien estuviera en el equipo. En
casa lo hacíamos nosotros, según el tratamiento acordado con los médicos".
El ex corredor afirmó que el equipo le proporcionó
una centrifugadora para tratar la sangre. Según su testimonio, Eufemiano se
ocupaba de la parcela de la planificación médica; Ignacio Labarta era el
encargado de la preparación física. "Yo mismo me administraba diferentes
tipos de EPO, como la china y la rusa. Había que estar un mes entero con este
tratamiento, inyectándola un día sí y otro no".
Desfallecimiento
en el Tour 2003
Durante su comparecencia, Manzano recordó los
problemas de salud que sufrió en 2003, como el desfallecimiento en el Tour.
"Había tomado por vía intravenosa Oxyglobin, una hemoglobina de origen
canino, y Belda y Labarta por supuesto que lo sabían. Ataqué con Richard
Virenque en una etapa y me empecé a encontrar mal, mal, mal, hasta que me
desmayé. En el equipo me pidieron que no dijera lo que había tomado ni me
hiciera una analítica porque era Francia e íbamos todos a la cárcel",
explicó.
El ex ciclista señaló a Fuentes como el responsable
del sistema de dopaje en el equipo. "Llevaba la sangre por España como
Pedro su casa", explicó, aunque para pasar la frontera, las bolsas de
sangre se metían "en bricks de vino o de zumo", desveló un Manzano
que justificó sus prácticas dopantes porque "no quedaba otra, si no lo
hacías te ibas a la calle", y admitió haber consumido diversos tipos de
EPO, hormonas femeninas, nandrolona, cortisona o testosterona, entre otros productos.
Según su relato, Vicente Belda, que dirigía el
equipo, era el encargado de remitir a los ciclistas a Fuentes, al que se
refería como 'el canario', y en ocasiones el que durante las carreras les daba
medicamentos, como unas pastillas a las que llamaban 'cuadriculadas' y que
tenían por objeto eliminar por el sudor y la orina la albúmina y el suero con
los que habían disimulado el hematocrito alto.
El hematocrito o nivel de viscosidad de la sangre
-cuanto más alto, mejor rendimiento físico- se subía mediante inyecciones de
EPO, un medicamento de uso hospitalario que se administraba por vía intravenosa
o subcutánea en tratamientos que duraban un mes y después de los que había que
parar 12 días para eliminar los restos. Era al término del proceso cuando se
extraía la sangre, que se guardaba para posteriores reinfusiones.
'Polvos
blancos' para la orina
A veces, la EPO se administraba durante las
carreras, por lo que Fuentes proporcionaba a los ciclistas unos 'polvos
blancos' que eliminaban las proteínas de la orina e impedían detectar esta
sustancia en los controles de la Unión Ciclista Internacional (UCI). La UCI
también vigilaba el nivel de hematocrito, por lo que los responsables del
equipo hacían que primero pasaran los controles de este organismo los corredores
que no tenían problemas con él.
"Los de hematocrito bajo bajaban antes al
control, mientras a los demás nos inyectaban albúmina humana y suero (que
aumentan la fluidez de la sangre). Si nos pinchaban en el brazo izquierdo, para
el control ponías el derecho", desveló Manzano.
El testigo ha asegurado que todos sus compañeros en
el Kelme, en el que corrió de 2000 a 2003, se sometían a estas prácticas, salvo
uno, que tenía problemas en las venas de las piernas. También ha dicho que era
el equipo el que se hacía cargo del coste de los tratamientos, que además de
EPO incluían HMG -una hormona femenina, por lo que Fuentes extendía recetas a
nombre de su hermana Yolanda- y medicamentos de origen bovino como Actovegin o
canino como Oxiglobin, entre otros. "Había cachondeo con esto. Belda
decía: 'Unos días van ladrando y otros mugiendo'", contó Manzano.
Por último, el excorredor ha revelado que un abogado
que representaba al exdirector deportivo Manolo Saiz, contra el que Manzano
retiró la acusación justo antes del inicio del juicio, le ofreció 180.000 euros
para que abandonara la vía penal.

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