Steve Buscemi, autor de la serie homónima de
traducción literal al español --¿Quién crees tú que eres?-- se puso a inventar
mapeando su genealogía seis generaciones antes de sus tatarabuelos... Y su
hallazgo lo dejó perplejo y patidifuso.
En vez de una ascendencia heróica con retrato
centenario en la pared de la casa materna honrando la memoria del héroe en la
Guerra de Secesión, encontró a un canalla vagabundo, fusilado por desertor y
traidor, bígamo y padre irresponsable que abandonó a dos esposas y cuatro hijos
y desapareció de la faz de la tierra.
Se llamaba Joseph Montgomery el buen canalla, un
sacamuelas a sangre fría de mediados del siglo XIX que pasó a la posteridad
como héroe de la Guerra Civil norteamericana y que fue timbre de orgullo de la
familia que por fortuna hace seis generaciones perdió tan ilustre apellido.
Buscemi es el autor de la celebrada serie ¿Who do
you think you are?, que lleva ya seis temporadas y que ha sido traducida o
subtitulada y proyectada en las principales cadenas televisivas del mundo.
Es la versión homónima del best seller del psicólogo
norteamericano, de ascendencia india, Keith Harary, autor también de la serie
literaria “Sueños Lúcidos...” --www.NavLan.es-- ambas de resonante éxito de
librería y que ahora mismo están causando furor en Europa.
Por eso el éxito de la serie televisiva que
protagoniza Buscemi y que lo llevó a un escenario familiar lleno de misterios,
intrigas, mentiras y una fantasía que lo trasportó a un pasado de casi 200 años
del que quiso salir huyendo y borrar para siempre...
¡Pero
ya era tarde!
El cuadro familiar del viejo Montgomery --con sus
medallas, charreteras y bigotes retorcidos, a la vieja usanza-- colgó por más
de cien años en el seno de la familia. Las historias sobre sus heroicidades fueron
pasando de una generación a otra, y el lamento colectivo era la pérdida por la
vía materna de tan ilustre apellido.
Buscemi perdió la rama materna de su árbol
genealógico seis generaciones atrás, hace 120 años si se calcula que de una
generación a otra promedian dos décadas.
La razón resultó ser sencilla: Don Montgomery
espantó la mula en 1847 y dejó a sus dos mujeres preñadas, que no se conocieron
entre sí y ni se enteraron que el buen sinvergüenza las abandonó a ambas
simultáneamente, cada una con dos muchachos.
Buscemi halló su rastro después de dos años de
búsqueda incesante. Lo encontró en el registro de contribuyentes en un pueblito
del estado de Wisconsin, donde figuraba como odontólogo. Más tarde se supo que
jamás estudió odontología y que se hizo pasar como tal como medio de vida
sacando muelas a sangre fría...
Ocho años después, en 1856, apareció como tendero
para ingresar al Ejército, de donde desertó en dos ocasiones, una de ellas en
medio de la batalla más cruenta de la guerra de Secesión donde murieron 12 mil
hombres en una carga de bayoneta.
Pensándolo bien... así cualquiera se hace el muerto.
Eso no es tan criticable que digamos.
El retrato de General lo mandó pintar un nieto en
1892 para cobrar fraudulentamente una pensión del Ejército.
Nada
es fortuito
Se ha demostrado que en la vida todo tiene una
explicación lógica, científica o genética. Las cosas no ocurren así por así...
Pero no todo el mundo está preparado para asumir su pasado.
Algunos encuentran una ascendencia honorable, de
expresiones humanitarias y gestos de solidaridad heroica... Pero otros hallan
miserias humanas, antecedentes penales, incestos, crímenes, suicidios y
acontecimientos que hace centurias quedaron enterrados como estigmas
familiares.
Para remontarse a 200 años de pasado familiar hay
que estar preparado para meterse en un mundo desconocido. Penetrar a él solo
tratando de hacer un mapeo genealógico no tiene sentido...
Porque hasta la botijuela que enterraron los
requetetatarabuelos la encontró hace rato el dichoso tractorista que abrió la
trocha de la avenida Independencia. En mi caso, de la carretera vieja de
Santiago a Moca, entre San Víctor y Tamboril.
Es mejor dejar a esos muertos en paz. Finalmente
ellos también tuvieron su pasado. Quizás más borrascoso aún...
¡...Porque así es la vida!
Por CESAR MEDINA
El autor es periodista y productor de televisión

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