MADRID.- De un plumazo y sin contemplaciones, toda
la columna vertebral al banco, reservando minutos del 'Caballo de Troya' Messi
y siguiendo por los mariscales de campo Andrés Iniesta, Gerard Piqué y Sergio
Busquets. Necesitó el Barça muy poquito para despachar a un colista en ruinas,
que se marchó sin decir ni hola a Pinto del Camp Nou, sin un solo tiro.
Hubo dos en la rotación de antes de la verdad del
Milan con propósito y enmienda. Thiago y Tello pusieron fútbol y ganas, Alexis
marcó al fin pero Villa sigue angustiado, dejó el campo con el recuerdo de un
'tierra, trágame', enredado en un mano a mano nublado frente a Aranzubia que
dejó un reguero de murmullos en el Camp Nou. Iniesta y Messi salieron un rato
para destensar músculos y obrar el segundo, el 17º partido seguido en el que
marcó la Pulga. Nada más en una segunda parte tan decadente como este
Deportivo.
No está el Barça para entretenerse en una Liga ya
ganada y menos contra el colista Depor, en la víspera del Everest contra un
Milan al que hay que escalarle dos goles de ventaja el próximo martes en el
Camp Nou. Función para destensar con un once de revolución antes del gran
desembarco: Song, Thiago, Cesc, y con Tello, Alexis y Villa en el tridente.
Tanto cambio no altera el dibujo ni las intenciones,
aunque Cesc, con pinta de no jugar contra el Milan, ejerciese de de director
adjunto. La novedad Song se limitó a dársela al que tuvo más cerca, a cubrir el
expediente como si la cosa no fuese con quien costó 19 millones de euros.
Porque quien de verdad llevó el peso y le puso ganas fueron los pies giratorios
de Thiago Alcántara, que se resarció de sus errores de su último partido. Fue
el mejor de largo junto a Tello, el canterano y revolucionario, que se encargó
de burlar a golpe de piernas a Manuel Pablo, socorro constante por su costado.
Vaya noche que le dio a aquel que le salió al paso. Alexis, otro de los
señalados, también dio guerra por el otro perfil, lo que se espera de él, que
agite y encare, que mueva el árbol.
Hubo tres o cuatro acercamientos muy claros en el
primer acto, uno de ellos de 'terrorífico' desenlace para su finalizador.
Porque a David Villa, orgullo de los delanteros de España, le sacó los colores
Aranzubia tras un pase excelente de Tello que le dejó frente al portero rival
con tiempo para leeerse las obras completas de su paisano, aunque oventense,
Leopoldo Alas 'Clarín'. Casi incomprensible sus dudas en ese mano a mano eterno
y a cámara lenta en el que el portero vasco le aguantó de pie, no picó sus
amagos, y se la despejó sin vencerse al suelo cuando el Camp Nou era un
murmullo. Al Guaje le cuestan las sonrisas, se le nota angustiado. Su cara,
después de tan visible fallo, era la de 'Tierra, trágame'.
Quien sí se quitó un peso de encima fue otro de los
señalados. Le ha costado al chileno Alexis marcar un gol. Y lo hizo de cabeza,
cazando en vuelo y picando en ejecución una rosca sensacional desde la derecha
de Dani Alves. Aranzubia voló y la sacó cuando el balón significaba el gol. Era
tanta su rabia, que lo remachó con ira contra las redes con el balón ya
traspasada la línea. Y Villa que recibió el aplauso del Camp Nou tras enganchar
un remate después de una fabulosa triangulación azulgrana. Lo que necesita es
amor, el gol, que tampoco llegó antes de los vestuarios.
El colista Depor fue la nulidad, tieso, acomplejado
y sin apenas movilidad. Pinto pasó una noche aún más plácida que en El Líceo,
no le tiraron ni una sola vez a puerta. El Barça siguió su discurso en un
asedio un tanto mortecino menos cuando Thiago, Tello y Alves le metían energía
y ambición por agradar. Messi -por Villa- e Iniesta -por Thiago- salieron un
rato para destensar musculos aún sin el partido cerrado. Los dos tiraron de su
calse y movieron el cotarro para que la Pulga colocase la esquela al colista.
Pobre Depor que no dice ni esta boca es mía.


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