SAN FRANCISCO, California.- Hubo jugadores que
declinaron participar del Clásico Mundial de Béisbol para pelear por puestos en
los rosters de sus equipos en Grandes Ligas.
En vez de quedarse en Fort Myers, Florida, y
asegurar su plaza en la rotación de los Mellizos de Minnesota, el dominicano
Samuel Deduno se la jugó con una convocatoria al Clásico y fue la mejor
decisión que pudo tomar al terminar com marca de 2-0 y 0.69 de efectividad en
tres aperturas y 13 innings lanzados, con cinco boletos y 17 ponches.
"Poder lanzar con el uniforme de República
Dominicana era algo que no se podía dejar pasar. Esto ha sido lo mejor de mi
vida", dijo Deduno, acreditado con la victoria en la final que los
quisqueyanos vencieron 3-0 a Puerto Rico.
Derecho de 29 años, Deduno fue la revelación del
equipo campeón del Clásico. Tuvo una apertura en la que contuvo a Estados
Unidos a una carrera en cuatro innings con siete ponches.
Su historia es otra más de perseverancia. Pasó sus
primeras nueve temporadas como profesional entre los Rockies de Colorado y los
Padres de San Diego sin poder conseguir dar el salto definitivo a las mayores.
La oportunidad para mostrarse finalmente llegó con
los Mellizos, los colistas de la división Central de la Liga Americana en 2012.
No desentonó en las 15 aperturas que dispuso al redondear una marca de 6-5 con
4.44 de efectividad. Acumuló ocho aperturas de calidad para un equipo que quedó
último en ese renglón en la Americana.
Durante el invierno, pese a haber sido uno de los
pocos lanzadores con desempeño positivo dentro de un mediocre equipo, fue
colocado en la lista de jugadores transferibles. Nadie se interesó en sus
servicios, pese a que hubiese costado apenas medio millón de dólares en
salario, y acabó firmando un contrato de ligas menores con Minnesota. Se
presentó a la pretemporada peleando con Cole De Vries y Liam Hendriks por la
quinta y última plaza.
El equipo dominicano se vio necesitado de abridores
debido a ausencias importantes como la de Johnny Cueto. Deduno optó por el
llamado del país.
Su actuación en el Clásico fue notable. En la final,
colgó cinco cerros al permitir dos hits y tres boletos con cinco ponches. Quedó
segundo en ponches en el torneo, uno detrás de los 18 del japonés Kenta Maeda.
Pudo exhibir una buena maestría de su curva.
También demostró agallas al lanzar bajo la lluvia
frente a Puerto Rico. Salió bien librado de su principal atolladero en la
quinta con dos hombres en circulación y Angel Pagán en el plato. Deduno ponchó
al jardinero de los Gigantes de San Francisco con un lanzamiento rompiente y
celebró agitando los brazos, lo cual causó el enojo del bateador boricua.
El manager Tony Peña contó que estuvo a punto de
sacar a Deduno en el quinto, pero que el pitcher se resistió y no se atrevió a
hacerlo.
"Fui al montículo con la idea de sacar a Samuel
del juego. Pero me dijo: `por favor, no me saques, quiero terminar con este'.
Así que le dije: `¿Lo quieres? Adelante'".


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