ROMA.- Hay que salir, salir de nosotros mismos, salir al
encuentro de los otros, salir sobre todo en busca de los más alejados, de los
olvidados, de los que están más necesitados de comprensión, de consuelo, de
amor. "Salir, salir siempre", ha insistido el Papa Francisco en su
primera audiencia pública esta mañana en la Plaza de San Pedro ante unas 15.000
personas. "Salid y llevad un rayo del amor de Dios a quien os
encontréis".
Ése ha sido el mensaje central de la catequesis del
Papa, que Francisco ha comenzado con un sencillo "buenos días"
acompañado de una enorme sonrisa y en el que ha analizado qué significa para un
cristiano vivir la Semana Santa. Y ha concluido que lo principal es salir y
"llevar la presencia viva de Jesús misericordioso y rico de amor".
Porque Francisco ha subrayado "la Cruz antes que dolor es amor".
"Alguno podrá decir: 'No tengo tiempo', 'Tengo
tantas cosas que hacer', 'Es difícil' o '¿Qué puedo hacer yo con mis pocas
fuerzas?' Con frecuencia nos conformamos con alguna oración, con una misa
dominical distraída y no constante, con algún que otro gesto de caridad... Pero
no tenemos el valor de salir y llevar a Cristo", ha dicho el Papa, que hoy
ha leído su catequesis permitiéndose muy pocas improvisaciones y ha hablado en
todo momento en italiano, incluso cuando se dirigía a los fieles de otras nacionalidades.
Aunque habla cinco lenguas a estas alturas parece
evidente que el obispo de Roma, el título por el que Francisco prefiere
llamarse en lugar del más pomposo y jerárquico de Papa, quiere privilegiar el
uso de la lengua de su nueva diócesis.
Francisco entró en la Plaza de San Pedro para
celebrar su primera audiencia pública luciendo su habitual imagen de alegría y
a bordo del jeep descubierto que ya ha utilizado en otras ocasiones. El Papa se
detuvo en varios momentos para besar niños y darles la bendición, y en
repetidas hizo a los asistentes el signo del pulgar en alto, como diciendo que
ok, que todo bien.
El Papa celebrará mañana en la capilla de un
instituto penitenciario para menores de Roma la misa de Jueves Santo, que
siguiendo su deseo expreso será muy sencilla. En la misa participarán unos 50
jóvenes reclusos (de los cuales 11 son chicas). El Pontífice lavará los pies a
doce de ellos, de nacionalidades y confesiones religiosas distintas.
Por
IRENE HERNANDEZ VELASCO/El Mundo.es

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