WASHINGTON.-Una colaboración de investigación
multinacional asocia las temperaturas del mar con los brotes de malaria en el
noroccidente de la India, un descubrimiento que puede permitir que las
autoridades sanitarias tomen medidas más efectivas para evitar epidemias.
Las temperaturas de la superficie del mar en la zona
tropical del sur del Océano Atlántico se pueden utilizar para pronosticar las
epidemias de malaria que se producirán meses después en el noroccidente de la
India a miles de kilómetros de distancia, de acuerdo con un comunicado de
prensa de la Universidad de Michigan (U-M).
La ecóloga académica de la U-M, Mercedes Pascual,
dirigió el grupo de investigación, que contó con los aportes del Instituto
Nacional de Investigación de la Malaria de Nueva Delhi, la Institució Catalana
de Recerca i Estudis Avançats y el Institut Català de Ciències del Clima, de
España, y la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical.
“El vínculo climático que hemos descubierto puede
servir como un indicador del riesgo de la malaria”, afirmó Pascual. “En el
sentido práctico, esperamos que estos resultados puedan servir como parte de un
sistema de alerta temprana”.
El grupo de investigación analizó la información
recopilada desde 1985 a 2006. Encontraron que en julio, cuando las temperaturas
de la superficie del mar son inferiores a lo normal, hay “una asociación
significativa” con el aumento de las lluvias monzónicas y los brotes de malaria
que se presentaban en el último trimestre del año en la región noroccidental de
la India.
“En las últimas décadas, en esta región de la India
y en este período de tiempo, el sur tropical de Atlántico parece que cumple una
función dominante en las lluvias y, por tanto, en la malaria”, afirmó Pascual.
La mayoría de las epidemias de malaria en el
noroccidente de la India ocurren en octubre y noviembre. El grupo encontró que
su ocurrencia tenía una correlación con la temporada precedente de los monzones
de verano, cuando las copiosas lluvias sostienen una población de mosquitos
anófeles, portadores del parásito Plasmodium, transmisor de la malaria.
El 3 de marzo, la revista Nature Climate Change
publicó los resultados en línea.
Cada año se presentan cerca de 9 millones de casos
de malaria en la India.
Los resultados del estudio podrán servir para que las
autoridades sanitarias tengan un mayor tiempo de alerta en cuanto a una
epidemia potencial en un año determinado. Este conocimiento permitiría que se
tomen mejores decisiones en relación con las medidas de control de mosquitos y
con la movilización oportuna de recursos para mitigar el impacto de una
epidemia.
La malaria va más allá de ser una enfermedad
lamentable y en ocasiones fatal. Las investigaciones de las últimas décadas han
demostrado que los ataques recurrentes de esta enfermedad pueden socavar la
fuerza laboral de un país, agotar sus recursos e impedir su crecimiento
económico.
“Donde más ha prosperado la malaria, menos han
prosperado la humanidad” fue el importante descubrimiento del estudio que realizó
el reconocido economista del desarrollo Jeffrey Sachs en 2002. En su trabajo
demostró “una notable correlación entre la malaria y la pobreza”.
Varias agencias del gobierno de Estados Unidos
apoyaron la investigación de Pascual sobre la malaria. Estados Unidos está
trabajado con aliados internacionales en la lucha contra la malaria a través de
programas que abordan el problema del VIH/SIDA y la Iniciativa Presidencial
contra la Malaria, que para el 2015 espera acabar con las muertes por malaria.
La Organización Mundial de la Salud calcula que en
2010 se presentaron 219 millones de casos de malaria y 660.000 muertes por la
enfermedad.

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