NUEVA YORK.- A 23 años de la tragedia que le costó la vida
a 87 personas — en su mayoría hondureños — en el centro social Happy Land en El
Bronx, la proliferación de bares y clubs ilegales en barrios hispanos hace
temer que la historia se repita.
Desde entonces, la ofensiva contra estos negocios es
más estricta, según voceros de diversas juntas comunitarias y representantes
electos. Sin embargo, locales continúan operando clandestinamente en sitios
improvisados, al tiempo que otros legales violan los códigos de incendios,
edificios y urbanidad.
En la avenida Roosevelt, en Queens, comerciantes y
vecinos aseguran que varios restaurantes en realidad son cabarets que operan
con varias violaciones de seguridad.
"Todo el tiempo hay letreros de 'Se solicita
mesera', pero en realidad los propietarios buscan mujeres que bailen con los
clientes", destacó Adriana Ongoiba, consejera del Proyecto de Trabajadores
Sexuales. "Residentes comentan de algunos supuestos restaurantes-cabarets
que en realidad son burdeles", indicó.
En la calle 100 de Elmhurst, residentes reportaron
una casa que podría esconder un bar y una sala de apuestas clandestinos.
"En este sitio se ven personas entrando y
saliendo todo el día", comentó un vecino que prefirió no identificarse.
"Sabemos que algo anda mal".
Fuentes informadas del caso confirmaron que
actualmente es el centro de una investigación policial.
"Nadie quiere que una tragedia como la de Happy
Land ocurra de nuevo. Se deben cerrar todos estos negocios ilegales",
opinó Hugo Flores, residente de Elmhurst.
El fuego en ese club de El Bronx fue causado por el
cubano Julio González para vengarse de su novia que laboraba en el local, donde
sólo había una salida de emergencia que estaba bloqueada. Este hecho avivó la
guerra contra locales ilegales que, como Happy Land, no cuentan con vías de
escape y sistemas contra incendios adecuados, además de que promueven
actividades clandestinas.
La concejal Julissa Ferreras, quien lidera una
ofensiva contra estos negocios en la avenida Roosevelt, habló de un cabaret en
Jackson Heights en cuyo sótano se encontraron camas.
El problema se extiende a la vecina Yonkers. Horacio
Juárez, trabajador de una lavandería, comentó de un taller mecánico que es la
fachada de un club clandestino en esa ciudad. "Cualquiera cree que reparan
autos, pero en realidad es un prostíbulo".
Juárez mencionó que pese a la ofensiva policial, los
bares ilegales promocionan sus "servicios de chicas" en estaciones de
autobuses en Riverdale, El Bronx y Mount Vernon. "Sería terrible que
sucediera una nueva tragedia en sitios como éste".
Fuente
EL DIARIO LA PRENSA

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