Embajador de Estados Unidos confiesa sufre de Parkinson; enfermedad me ha fortalecido
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SANTO DOMINGO.- Raúl Yzaguirre, embajador de Estados
Unidos en la República Dominicana, ha confesado que sufre del mal de Parkinson
desde hace años, pero que esa enfermedad le ha “fortalecido”.
El embajador estadounidense afirma que “cuando fui
diagnosticado por primera vez con Parkinson recuerdo haberme deprimido”.
“Y a veces, ya pasado los años, me he encontrado
negando mi situación, o sintiendo mucha rabia por tener esta condición. Pero si hay algo que he aprendido en la vida
es que sentirse como víctima, y sentir lástima por uno mismo es, a la larga,
autodestructivo y desesperanzador. No obstante, le sigo dando gracias a Dios
por todo lo que me ha dado, y por la oportunidad que tengo de trabajar a favor
de los demás. Esto significa aceptar mi Parkinson y no permitir que esta
condición cambie quien yo soy ni lo que quiero hacer”, expresa en su columna E
Pluris Unum, que publica cada lunes en el vespertino El Nacional.
Agrega que el “Parkinson no me ha derrotado; me ha
fortalecido”.
Yzaguirre abordó el tema al ser abril el Mes
Internacional del Parkinson.
Alternativasnoticiosas.com,
deja a sus lectores con la columna escrita por el embajador Yzaguirre.
Con frecuencia cuando pronuncio un discurso como
Embajador de los Estados Unidos en la República Dominicana, sé que la gente
percibe mis temblores. En esos momentos les digo que no se preocupen, pero que
si me ven después desparramando una cerveza, les agradecería que me sirvieran
otro vaso.
Pero, derramar la cerveza es sólo uno de los retos
que presenta el Parkinson. En mi vida yo
he tenido que confrontar grandes retos y ninguno me ha frenado. Cuando fui diagnosticado por primera vez con
Parkinson recuerdo haberme deprimido. Y
a veces, ya pasado los años, me he encontrado negando mi situación, o sintiendo
mucha rabia por tener esta condición.
Pero si hay algo que he aprendido en la vida es que sentirse como
víctima, y sentir lástima por uno mismo es, a la larga, autodestructivo y
desesperanzador. No obstante, le sigo dando gracias a Dios por todo lo que me
ha dado, y por la oportunidad que tengo de trabajar a favor de los demás. Esto
significa aceptar mi Parkinsony no permitir que esta condición cambie quien yo
soy ni lo que quiero hacer.
En realidad, parte de mi capacidad para poder
desempeñar las funciones de Embajador en Santo Domingo tiene que ver con los
avances en las ciencias médicas. Los
medicamentos para controlar la enfermedad han mejorado con el paso del tiempo. Sin embargo, he perdido parte de mis primeras
esperanzas de que la cura de la enfermedad estuviera cerca. Tal y como me dijera un amigo médico, ¡la
cura para el Parkinson ha estado a cinco años de ser descubierta desde hace ya
50 años!
Más que en la medicina y la ciencia, debemos de
depender cada vez más en nosotros mismo.
La parte más importante de mi capacidad de manejarme con el resto
de Parkinson ha sido mi renuencia de
permitir que esta condición me derrote.
La enfrento. Podría dejar de hablar
en público, pero acepto las oportunidades que me brindan, y salpico mis
palabras con algo de humor para que funcione.
Me podría quedar en la casa, y evitar la interacción con el público,
pero prefiero compartir con las personas, compartir ideas, y trabajar juntos.
Podría permanecer en un sillón y quedarme mirando televisión, pero me forzó a
ejercitarme y a mantenerme en forma.
Siempre me recuerdo que la expectativa de vida de una persona con
Parkinson es la misma que la de una persona que no tiene esta condición. No existe razón alguna para no aprovechar al
máximo cada día, y cada hora.
Al final, así como cada reto que he tenido que
enfrentar en mi vida – bien fuese como un hombre joven que confrontaba la
discriminación en el Valle Sur de Texas, trabajando a favor de los derechos
civiles en los pasillos de Washington, o construyendo una relación más sólida
entre los Estados Unidos y la República Dominicana – he crecido con cada reto,
pero nunca me he dado por vencido.
El Parkinson no me ha derrotado; me ha fortalecido.
Nota: Abril es el Mes Internacional del Parkinson.


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