Depende exclusivamente de Leonel Fernández si va o
no a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El cargo implicaría altos riesgos para su futuro
político, y aunque aparentemente le favorezca la proyección internacional, la
agenda de la OEA en este momento es sumamente delicada, espinosa.
De entrada hay dos temas que pondrían a Fernández
entre la espada y la pared: La necesaria integración de Cuba al sistema
interamericano y la legalización del consumo de
marihuana propuesta por Guatemala y Colombia.
Esas dos propuestas las deja en carpeta José Miguel
Insulza cuando salga ahora de la OEA para regresar a Chile buscando ser
senador, lo que podría enfrentar a su sustituto al “stablishment”
norteamericano, opuesto rabiosamente a ambas iniciativas.
Está claro que si Leonel aceptara la Secretaría
General del organismo multilateral, promovería el ingreso de Cuba como miembro
de pleno derecho, aunque sobre el tema de la liberación del consumo de
marihuana el ex-presidente dominicano ha sido un opositor tajante.
Ni el conservadurismo norteamericano, ni el lobby
cubano están listos para admitir a Cuba como el miembro número 35 de la OEA,
con derecho a voz, al voto, a elegir y a ser elegido...
Y sobre droga, Guatemala y Colombia sostienen que la
lucha frontal contra su consumo es la causa de que la violencia se haya salido
de control en la mayoría de los países de la región, por lo que se justificaría
la legalización del consumo terapéutico de una “droga blanda” como la
marihuana.
En semejante escenario, Leonel quedaría atrapado
entre dos fuegos si aceptara la propuesta de la mayoría de los países de la
región para que sustituya a Insulza.
La
OEA en la encrucijada
En lo financiero, la OEA es un órgano dependiente de
los Estados Unidos. Sólo en el año fiscal 2012, los aportes de los Estados
Unidos a la OEA ascendieron a 67.5 millones de dólares, el 43 % de la totalidad
de fondos que ese organismo manejó en el período.
Esa dependencia extrema coloca a la OEA a merced de
la voluntad de la gran nación del Norte que, además, aporta la sede al
organismo multilateral para mantenerla cerca de su capital política,
Washington.
El gran problema es que la modificación de la escala
de contribución a la OEA es súper complicada. Por un lado los países que más
aportan viven con el grito en el cielo, pero son conscientes de que sus altas
contribuciones para mantener ese organismo con vigencia les conceden su
preponderancia en la toma de decisiones políticas.
En el contexto de la actual crisis financiera, todos
los organismos internacionales están siendo objeto de presiones de sus principales
contribuyentes para que apliquen reingenierías que les permitan morigerar sus gastos.
En el caso de la ONU, cuyo presupuesto es bianual,
se ha dispuesto una reducción de 100 millones de dólares para el presente año,
que aunque parezca un pellizquito insignificante para un presupuesto global de
5.4 billones de dólares, tendrá marcada repercusión en su burocracia.
¿Le
convendría a Leonel?
La pregunta se la formula hoy todo el mundo tanto en
el país como en el resto de la diplomacia regional:¿Le convendría a Leonel
Fernández ir en ese escenario a la Secretaría General de la OEA?¿Cuáles
beneficios le reportaría una decisión así? ¿Cuáles serían los perjuicios?
A un líder político que ha gobernado su país durante
tres períodos-- 12 años de gobierno-- no le provoca ningún estímulo hacerse
cargo de una institución con el nivel de desgaste y descrédito de la OEA, sin
autonomía política ni económica y a merced de las migajas que provea la
conveniencia política o ideológica.
De entrada tendría que renunciar a la presidencia
del PLD y lógicamente separarse de la Fundación Global; debería fijar su
residencia en Washington y olvidarse por un buen rato de la isla...
¿Beneficio...? ¡Ninguno!
Por
CESAR MEDINA
El autor es periodista

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