Transparencia Internacional ha elaborado a partir de
una encuesta del año 2013 un Barómetro Global de Corrupción para el que
consultó a 114.000 personas de 107 países de todo el mundo.
De los consultados, un 53% piensa que la corrupción
ha aumentado en los últimos dos años, mientras que un 29% considera que los
niveles se mantuvieron estables. Sólo un 18% piensa que cayeron.
El estudio contiene varios enfoques aunque parte de
la consideración de que la corrupción afecta la vida cotidiana de los
ciudadanos de todo el mundo. Va desde el pago de sobornos a la policía para
evitar una infracción de tránsito, hasta el nepotismo en la concesión de becas
de estudio, pasando por la impunidad de la que gozan policías y funcionarios
públicos ante defraudaciones fiscales o similares.
De entre los consultados, más de uno de cada cuatro
–un 27%- admitieron haber pagado un soborno en los últimos 12 meses a
instituciones públicas y a distintos servicios.
Entre las instituciones analizadas se cuentan los
partidos políticos, el Parlamento y la legislatura, el ejército, ONGs, los
medios, instituciones religiosas, el sector privado, el sistema educativo, la
justicia, los servicios médicos, la policía y los empleados públicos.
Transparencia Internacional supo a través de su
encuesta que son las instituciones públicas encargadas de proteger a los
ciudadanos las que muestran los peores niveles de corrupción: la policía y la
Justicia. En efecto, el 31% de los consultados admite haber sobornado a la
policía, mientras que el 24% lo admitió en relación con la justicia.
Los partidos políticos son percibidos como la
institución más corrupta, alcanzando 3,8 puntos en una escala del 1 al 5. A los
partidos políticos lo sigue en la escala la policía, y a ésta, la Justicia, el
Parlamento y los empleados públicos. En resumen, los actores que deberían estar
al frente del manejo del Estado y haciendo cumplir las leyes son vistos como
los más corruptos.
Además, un 54% por ciento de los ciudadanos piensa
que su gobierno está en gran medida manejado por grupos económicos en función
de sus propios intereses y no orientados por los intereses de las mayorías.
Por último, los ciudadanos no consideran que sus
gobiernos estén haciendo suficiente contra la corrupción. Por el contrario, las
políticas contra la corrupción son inefectivas, y la corrupción parece aumentar
cada vez más.
Lo llamativo del estudio de Transparencia
Internacional es que a pesar de todos los índices anteriores, la enorme mayoría
de los consultados (9 de cada 10) creen que pueden colaborar en la reversión de
la tendencia creciente de la corrupción.


No hay comentarios.: