NUEVA YORK.- Los
vientos de Sandy siguen soplando recuerdos tristes por su paso en Nueva York.
Por eso, los neoyorquinos no olvidan la lección que les dejó el desastre.
Si bien la
temporada de huracanes inició el primero de junio, por las bajas temperaturas
del agua y el viento, en la ciudad se prevé que comenzará a sentirse a
principios de agosto.
Si bien el gobierno
del alcalde Michael Bloomberg, empeñado en prevenir otro desastre, presentó el
mes pasado un ambicioso plan de contención; en la memoria colectiva de los
residentes de la ciudad, la incertidumbre es fiel compañera.
"Estamos
preparados para ver lo que pasa, porque antes estábamos desprevenidos. Nuestra
actitud ha cambiado porque sabemos que algo puede suceder", dijo Carmen
Valdivieso Hulbert, periodista peruana de 63 años, cuya vivienda en Red Hook
fue afectada por las inundaciones que produjo la tormenta.
En sus ideas para
"blindar" la ciudad, Bloomberg propuso construir un muro de
contención que proteja las 520 millas de playas de Nueva York y sus más de
800,000 residentes que la Alcaldía proyecta vivirán a lo largo y ancho de estas
costas en el año 2050.
Plan incluye nuevo
mapa
El plan se basa en
el nuevo mapa publicado por la Agencia Nacional de Manejo de Emergencias
(FEMA), que amplía el número de zonas vulnerables a las subidas de la marea en
caso de tormentas, pero que apenas contempla la población actual de 398,000
residentes en esas áreas.
"El trabajo es
de urgencia, y la labor tiene que empezar cuanto antes", advirtió
Bloomberg en la presentación de su proyecto en junio.
Como parte de un
esfuerzo por educar y mantener alerta a los residentes, la Oficina de Gestión
de Emergencias (OEM) también ha distribuido nuevas guías de preparación contra
estas emergencias a más de 1.4 millones de hogares y negocios que se encuentran
en las seis zonas en riesgo locales, según anunció el comisionado Joseph Bruno
en un comunicado.
La ciudad ha
reforzado sus planes de emergencia, pero los residentes deben además proteger
sus bienes materiales y estar listos para lidiar con los estragos que vienen
después de una tormenta o huracán.
"El desastre
mismo no fue tan traumatizante como fue lidiar con los seguros y los
contratistas", señaló Valdivieso. "No pude vivir en mi casa por siete
meses. Salí el 28 de octubre y recién regresé el 2 de junio", agregó.
Su experiencia con
los seguros fue igualmente catastrófica. "Pago $4,100 anuales por seguro
de inundación, me parece una pérdida de dinero porque no me van devolver lo que
estoy pagando". Además debe sufragar $3,000 adicionales por el seguro de
la casa. "Es un fraude", agregó, porque "no me devolvieron
suficiente dinero, ya que la destrucción de los cimientos no fue considerada en
los cálculos del seguro".
"Confío que el
plan que ha propuesto el alcalde pronto sea una realidad para la protección de
nuestras costas, porque solamente así va valer la pena tener propiedades"
en esas zonas. "Somos una isla no veo por qué no vamos a tener una
protección y por eso no voy a vender mi propiedad", aseveró Valdivieso.
La ciudad está
lista. ¿Y usted?
Por ROSA MARGARITA MURPHY/Edlp


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