El presidente Barack Obama pide al Congreso que actúe con celeridad y apruebe reforma migratoria
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WASHINGTON.- El
presidente de EE.UU., Barack Obama, instó al Congreso a que actúe con celeridad
y apruebe una reforma que modernice el sistema migratorio y fortalezca la
economía, un día después de que la secretaria de Seguridad Nacional, Janet
Napolitano, anunciara su renuncia.
Durante su discurso
de los sábados por radio e internet, Obama subrayó que la reforma aprobada por
el Senado el mes pasado ayudará al crecimiento económico, fortalecerá el
sistema del Seguro Social y modernizará el sistema de visas, y ahora le toca el
turno a la Cámara de Representantes, bajo control republicano.
"La Cámara de
Representantes necesita actuar para que yo pueda promulgar una reforma
migratoria de sentido común", aseguró Obama, quien pidió a la opinión
pública que presione a los congresistas a través de llamadas, correos
electrónicos o las redes sociales como Facebook.
Pero la Cámara baja
ha dicho que no estudiará la versión del Senado y que su estrategia se decanta
por una reforma limitada y en retazos.
Si el Congreso
aprueba la versión del Senado, el plan reformista "fortalecerá los logros
históricos que hemos tenido en la seguridad fronteriza en los últimos cuatro
años", aseguró Obama.
La legislación,
aprobada el pasado 27 de junio, incluye un plan de 46.000 millones de dólares
que estipula la duplicación a 40.000 del número de agentes fronterizos, muros
en 1.126 kilómetros de la frontera sur, y el uso de aviones no tripulados y
demás recursos de alta tecnología.
Obama reiteró que
la reforma ayudará a la recuperación económica mediante la creación de empleos
y la reducción del déficit por casi 850.000 millones de dólares en los próximos
20 años.
El presidente
estadounidense describió cómo, en un "maltrecho" sistema migratorio,
habría un declive de la fuerza laboral conforme se jubilen los "baby
boomers" (aquellos nacidos durante la posguerra, entre 1946 y 1964), una
escasez de mano de obra extranjera altamente cualificada, y un aumento del
déficit por no tener una base tributaria más amplia.
Su discurso se
produjo un día después de que Napolitano, de 55 años, anunciara su renuncia
como tercer titular del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), y
la primera mujer en el cargo, para asumir las riendas de la influyente
Universidad de California.
Napolitano ha
encabezado los esfuerzos de la Administración Obama para presionar al Congreso
a que apruebe la reforma migratoria.
Su tarea no ha sido
fácil: por un lado, grupos progresistas la atacan por la cifra récord de
deportaciones desde que Obama llegó al poder en 2009 -al son de unos 400.000 al
año, o más de 1,5 millones hasta la fecha- y, por otro, líderes republicanos y
grupos conservadores aseguran que el DHS no hace lo suficiente por reforzar la
seguridad fronteriza.
El viernes, el
senador republicano por Alabama, Jeff Sessions, consideró que la gestión de
Napolitano se caracterizó "por la constante falta de respeto por el
imperio de la ley" y, con su salida, el Congreso debe ahora asegurar que
el Ejecutivo haga cumplir las leyes plenamente "y no de forma
selectiva".
Sessions y otros
conservadores participarán el lunes próximo en una "Marcha por los
Empleos", desde el centro de Washington hasta el Senado, para destacar, a
su juicio, el efecto nocivo de la reforma migratoria en la fuerza laboral del
país.
Aunque la renuncia
de Napolitano -efectiva a mediados de septiembre próximo- no significa en
absoluto una crisis, sí complica las negociaciones para una reforma que
legalice a once millones de indocumentados.
Obama nombró al
exdirector de la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía, Alejandro
Mayorkas, como subdirector del DHS, pero éste aguarda su confirmación en el
Senado, que tendrá una audiencia al respecto el 30 de julio próximo.
De ser confirmado
en el cargo, Mayorkas "aportaría el liderazgo firme y sensible que tanto
necesita el DHS" y quien tome las riendas de esa agencia debe estar
comprometido "con una reforma migratoria centrada en la reunificación
familiar y una vía hacia la ciudadanía", dijo Kica Matos, portavoz del
Movimiento por una Reforma Migratoria Justa.
El nombre de
Mayorkas se baraja como posible director interino del DHS, creado a raíz de los
atentados de 2001 y que reúne, bajo un mismo techo, a 22 agencias federales con
unos 240.000 empleados y un presupuesto anual de unos 60.000 millones de
dólares.

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