Los cabildos o ayuntamientos
municipales son, a nuestro juicio, las entidades estatales que mayor atraso
acusan en el tema de la planificación, la ejecución de los programas y
actividades y la supervisión de las mismas.
A esto se adiciona la débil trasparencia
en el suministro de informaciones a entidades como el Ministerio de Hacienda, la
Contraloría General y la Cámara de Cuentas de la República, así como a sus
municipalidades.
Un factor que incide en todas estas
deficiencias es la llegada a la dirección de los cabildos y a sus concejos de
regidores de un gran número de ciudadanos sin la debida preparación gerencial,
falta de voluntad política, débil integridad personal, falta de conocimiento de
la realidad socioeconómica y cultural de sus comunidades y desconocimiento de las
posibles soluciones a sus problemas, para ocupar estos importantes cargos.
Todo esto ocurre pese a los grandes
esfuerzos oficiales que se han realizado para lograr que el país aprenda a programarse,
lo que ha culminado con la formulación y
aprobación de la Ley Estrategia Nacional de Desarrollo.
No han sido del todo fructíferos los
esfuerzos del Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Doctor
Temístocles Montás, para que la sociedad dominicana comprenda que no debemos
dejar que las cosas ocurran al azar, que debemos planificarnos para poder
lograr conseguir lo que deseamos.
Pero ni siquiera los partidos
políticos han tomado para sí, como parte de sus propuestas de campaña
electoral, la Estrategia Nacional de Desarrollo, la mejor herramienta con que
cuenta la nación para impulsar su progreso y equidad de manera integral y sostenida.
La gran mayoría de los cabildos del
país no tienen bien definidas la visión y misión de sus comunidades, pero mucho
menos las políticas públicas que deben impulsar a favor del mejoramiento
progresivo de la calidad de vida de sus ciudadanos. Tampoco saben que son y que poseen, cuáles son sus potencialidades y
cuáles son sus deficiencias, dónde desean llegar, cuales son las metas y deseos
de sus ciudadanos, en que tiempo podrían lograr sus metas, como avanzar hacia los objetivos propuestos y así cumplir a
plenitud con sus funciones y las aspiraciones de sus comunidades.
Resulta que ante tal situación que
detiene el avance hacia el desarrollo de gran parte de nuestras municipalidades,
urge que la Liga Municipal Dominicana aúne esfuerzos con el Ministerio de
Economía, Planificación y Desarrollo, para impulsar un gran programa que
promueva la planificación de los gobiernos municipales, y acelere los pasos hacia el desarrollo, poniendo gran énfasis en
la eliminación de la pobreza extrema y la marginalidad, situación en que aún vive
un alto porcentaje de la población dominicana.
Tenemos mucha gente viviendo en
pleno Siglo XXI en lo que se llama una forma moderna de esclavitud, la pobreza,
sector de la población a los que tenemos que asegurar un mejor estado socioeconómico
que le garantice vivir con plena dignidad y bienestar. Pero esta meta sólo se
logra segura y en el menor tiempo posible, si hacemos que la planificación
forme parte del accionar cultural de nuestras municipalidades. Si esto ocurre
pronto lograremos tener la sociedad de oportunidades que todos deseamos, con
Planificación, eficiencia, eficacia y transparencia.
Crear la cultura de la planificación
en nuestros cabildos, es una tarea que debe ser prioritaria y para ahora mismo,
por parte de la Liga Municipal Dominicana, que la debe asumir como compromiso manera
fundamental.
Planificar el accionar de nuestros
ayuntamientos es la manera por excelencia de alcanzar el desarrollo humano en
nuestras comunidades.
Por:
José Napoleón Domínguez A.


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